Colombia: Paramilitares asesinan otro Dirigente Sindical

DENUNCIA PÚBLICA

La Unión Nacional de Empleados Bancarios UNEB denuncia ante la opinión pública, el asesinato del compañero LEONIDAS GÓMEZ ROZO, dirigente nacional de esta organización sindical.

El compañero LEONIDAS era trabajador del banco CITY-BANK, hacía parte del Comité Nacional de Empresa de la entidad en la UNEB; integrante del Equipo Nacional de Educación de la Central Unitaria de Trabajadores CUT; miembro de la dirección distrital del POLO Democrático Alternativo y candidato para la CUT Subdirectiva Bogotá Cundinamarca, elecciones que se realizarán el 30 de mayo próximo.

Desde el miércoles 5 de marzo del presente año el compañero Leonidas Gómez se encontraba desaparecido; el sábado 8 de marzo se reportó ante las autoridades su desaparición y en las horas de la tarde del mismo día, fue hallado por su familia y compañeros, brutalmente asesinado, en el interior de su apartamento.

Este asesinato se suma al atentado de que fue víctima el 7 de marzo del presente año, el compañero RAFAEL BOADA, presidente de la UNEB Seccional Bucaramanga, quien afortunadamente salió ileso; dos (2) individuos que se desplazaban en una moto de alto cilindraje le hicieron dos disparos que impactaron en el panorámico de su vehículo particular. El compañero BOADA, ha recibido varias amenazas de muerte.

El Movimiento Sindical Colombiano, especialmente la CUT y sus organizaciones filiales, sigue siendo víctima del exterminio de sus dirigentes y afiliados; razón por la cual, demandamos de las autoridades una investigación exhaustiva que garantice el esclarecimiento de las causas, tanto del asesinato como del atentado, para que no queden en la impunidad, toda vez que la UNEB ha sido objeto de amenazas en varias oportunidades y el año anterior fue declarada objetivo militar por el grupo paramilitar Águilas Negras que continúa cometiendo todo tipo de crímenes.

Expresamos nuestros sentimientos de solidaridad a los familiares y amigos del compañero LEONIDAS, al Polo Democrático Alternativo y al Movimiento Sindical en general.

JUNTA DIRECTIVA NACIONAL

RAMIRO ARROYAVE LEMA
Presidente.

SEGUNDO ERNESTO MORA MATEUS
Secretario General.

JOSÉ LUIS JUNCO MARTINEZ
Tesorero

ELIECER OROZCO CARRILLO
Fiscal

Bogotá, D. C. Marzo 9 de 2008

¿Hay una Guerra de Cuarta Generación en Sudamérica?

Marcos Salgado
Rebelión

La idea espanta por lo terrible, pero también es difícil de imaginar ya que los habitantes de este lado del mundo no tenemos registro histórico relativamente reciente de lo que significa un enfrentamiento de ejércitos regulares.

Salvo en el conflicto limítrofe entre Perú y Ecuador por la cordillera del Cóndor, en 1995 y la guerra de Malvinas, entre Argentina y el Reino Unido, en 1982, los ejércitos de la región sólo dispararon durante el siglo XX en la represión política interna, el extendido terrorismo de Estado.En rigor, en estos días tampoco vale la pena imaginar lo que no sucederá. Es prácticamente imposible que esta escalada de tensión entre Ecuador, Colombia y Venezuela derive en un enfrentamiento militar extendido en el tiempo ya que no existe disputa territorial alguna. Es decir, no hay objetivo convencional para una guerra tradicional basada específicamente en la ocupación de territorio.

¿Para qué entonces los febriles cálculos de la prensa oligárquica de la región para comparar el potencial bélico de los tres países? Desde el New York Times en Estados Unidos hasta La Nación en la Argentina, se han dedicado a establecer cantidad de aviones, helicópteros, tropas y hasta submarinos en cada país en profusas infografías.

Avivan así la llama del conflicto, e instalan en la imaginación de los pueblos de la región la inminencia de un atroz -y por lo novedoso, aún más temido- enfrentamiento entre vecinos.

Tal reacción mediática es un elemento más de la guerra de cuarta generación que ya comenzó en la región, tal como consideró ayer el ministro de Interior de Venezuela, Ramón Rodríguez Chacín. “En mi criterio lo que ha ocurrido (en Ecuador) es una guerra de cuarta generación que ya empezó, esa guerra está en marcha'’, indicó el funcionario.“Así como existía una Guerra Fría, sin que hubiesen declaraciones de guerra propiamente, así existe una guerra de cuarta generación que la potencia mundial imperialista, los Estados Unidos, le ha declarado a Venezuela”, dijo el ministro Chacín en conferencia de prensa este martes en Caracas.

¿Qué es una guerra de cuarta generación? Es un concepto acuñado por militares de los Estados Unidos, del que muchos analistas sitúan su inicio histórico tras los atentados en Nueva York y Washington, el 11 de setiembre de 2001 y el posterior inicio por parte de George W. Bush de su “guerra antiterrorista”.

Aunque es más amplio, el concepto de guerra de cuarta generación puede asociarse al de “guerra psicológica”. Batallas que se resuelven sin fusiles, donde las grandes unidades militares se reemplazan por pequeñas “unidades mediáticas”, que trabajan sobre los medios de comunicación de masas generando grandes operaciones de prensa buscando determinada reacción de las sociedades.Cuentan con una ventaja central. A los grandes medios no hay que engañarlos o convencerlos. Son herramienta dócil, porque los intereses de sus dueños coinciden con los objetivos -especialmente los económicos- de las guerras psicológicas.

Estas operaciones de prensa no son difíciles de detectar en la coyuntura actual, tras la masacre en el campamento del líder de las FARC Raúl Reyes en territorio ecuatoriano, el sábado último.

Analicemos aquí una de esas operaciones: los computadores que -según las autoridades colombianas- pertenecían a Reyes y fueron incautados en el campamento bombardeado. La proposición “según” que aqui utilizamos, es apenas una palabra más en ríos de tinta, pero muy útil para no asumir como verdadera información que no se puede confirmar por fuentes diversas. A pesar de su sencillez, efectividad, “según” desapareció enseguida de las crónicas de la prensa participante de esta guerra psicológica.

Así, todo lo que el general colombiano Óscar Naranjo dijo que había “encontrado” en las computadoras pasó por cierto al instante. “Chávez entregó 300 millones de dólares a las FARC”, decían el canal colombiano RCN (en Colombia hay quienes aseguran que la sigla responde a “Radio Casa Nariño”, en referencia al palacio presidencial bogotano). El temerario titular fue generosamente replicado luego por “aliados” de RCN, como Globovisión en Venezuela y canales del poderoso Grupo Clarín de Buenos Aires, entre muchos otros de una larga lista.

Ninguno de estos medios se preguntó ni un instante por la verosimilitud de esta afirmación. Después, el diario “El Tiempo” (perteneciente a la familia del ministro de Defensa de Colombia), publicó en su página web los supuestos “documentos” de los supuestos “ordenadores” de Reyes. Allí, según lo que nos muestra el general colombiano Naranjo, se lee una cándida consulta de un miembro del secretariado de las FARC a sus pares: “Quién, adonde, cuándo y cómo recibimos los dólares y los guardamos”.

El general Naranjo quiere que todos creamos que dirigentes de una guerrilla que en casi cincuenta años no recibió golpes importantes -entre otras cosas por sus recaudos en el manejo de sus comunicaciones- se preguntan por “los dólares” en cartas de las que quedan copias en ordenadores.

¿Que convierte en verosímil entonces un declaración que no resiste el menor análisis? El proceso por el cual los medios convierten en verdad incuestionable lo que no es más que versiones interesadas de uno de los actores.

En el mismo sentido apuntan otras iniciativas del gobierno de Colombia conocidas en las últimas horas, como la decisión de denunciar ante la Corte Penal Internacional al presidente de Venezuela Hugo Chávez por -dice Álvaro Uribe- apoyar a las FARC. Enseguida la decisión se convirtió en gran titular de los diarios, aunque juristas colombianos para nada cercanos a posiciones de izquierda alertaron que tal iniciativa era política y jurídicamente inviable.

Hasta el ex presidente colombiano Ernesto Samper, criticó el anuncio. “Yo creo que sería lo deseable que el gobierno eche para atrás la decisión, no sería aconsejable que Colombia termine judicializando todas las diferencias internacionales que se tengan”, indicó. Según Samper, Uribe se comprometió este miércoles a revisar la decisión de denunciar a Chávez y aclaró que anunció la medida por sugerencia de su comisión asesora de relaciones exteriores.

Aquí, el mecanismo es el mismo que con el mágico ordenador que resiste bombardeos: aunque la denuncia finalmente ni siquiera se presente, ya se hizo la suficiente bulla con la oportuna amplificación de la prensa proclive. Las rectificaciones, cuando aparecen, van en letra chica.Así, si la tensión cede en las próximas horas, habrá que saludar que no se haya llegado a un enfrentamiento que haga perder más vidas. Pero atención, son muchas las que ya se perdieron, como las 20 el sábado pasado en un paraje fronterizo de Ecuador, como los muertos durante el intento de golpe de Estado de 2002 en Venezuela, como las vidas perdidas en todas las acciones de una guerra para desestabilizar y borrar del mapa a los gobiernos revolucionarios, progresistas o transformadores de América del Sur. Una guerra que sigue viva, aunque no truenen los cañones.

Los Infiltrados de la Mafia en el Ejército Colombiano

SEMANA revela grabaciones, documentos y testimonios que muestran los detalles de la infiltración de la mafia en el Ejército Colombiano.
Fecha: 08/04/2007 -1318


El lunes pasado 07/04/2007, ocurrió un hecho poco común en los estrados judiciales: el abogado del oficial de más alto rango involucrado en la infiltración del narcotráfico en las Fuerzas Militares, literalmente, tiró la toalla. El penalista había acompañado al búnker de la Fiscalía, en Bogotá, al teniente coronel retirado del Ejército Javier Escobar Martínez, para que se defendiera de los cargos que se le hacían como presunto integrante de una red de militares activos y retirados que trabajaban al servicio del narcotraficante Diego Montoya Henao. Fue grande la sorpresa del abogado cuando empezó a escuchar las pruebas que en contra de su defendido tenía la fiscal Maritza Escobar.

Audio 1 Llamada de Diego Enrique Quijano Escobar al capitán Manuel Enrique Pinzón.

Audio 2 Llamada del capitán Manuel Enrique Pinzón a Diego Enrique Quijano Escobar.

Audio 3 Llamada del capitán Manuel Enrique Pinzón a Diego Enrique Quijano Escobar.

Audio 4 Llamada del capitán Manuel Enrique Pinzón a la empresa de encomiendas.

Se trataba de unas conversaciones que sabuesos del CTI les habían interceptado a militares activos y retirados, entre los que se encontraba la voz de Escobar. En éstas, quedaba en evidencia la conformación de un grupo armado ilegal del capo Montoya y, como si fuera poco, se hablaba de la necesidad de "raspar" a los funcionarios de la Fiscalía que los estaban rastreando. Según fuentes de la Fiscalía, el abogado renunció en el acto a defender al oficial.

Esa es apenas una de los centenares de pruebas que implican a militares activos y retirados de varios rangos con el cartel del norte del Valle. En una rueda de prensa, el mismo lunes, el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, reconoció lo delicado de la infiltración de la mafia. Gracias a una minuciosa investigación que realizaron el Ejército y la Fiscalía, se descubrió una macabra alianza de oficiales activos y retirados con el capo Diego Montoya, por quien pagan una recompensa de cinco millones de dólares.

El hombre clave en la investigación es el capitán retirado del Ejército Manuel Enrique Pinzón Garzón, de 31 años, quien después de conocer videos, fotografías y audios de la organización de 'Don Diego', en poder de la Fiscalía, decidió colaborar con la justicia. El testimonio de Pinzón es el pilar fundamental de la investigación de las autoridades. Actualmente el capitán -y toda su familia- está en el programa de protección de testigos de la Fiscalía. SEMANA conoció el testimonio de Pinzón y otras pruebas que muestran cómo el capo de la droga logró poner a su servicio a miembros de la Fuerza Pública.

La mafia compró uniformes militares

A través de los almacenes Combat Esmic y El Sobreviviente, ubicados cerca de la Escuela Militar José María Córdova, al noroccidente de Bogotá, la organización de 'Don Diego' adquirió material de uso privativo de las Fuerzas Armadas: uniformes, pierneras, ojos de gato, ligas, pañoletas, pavas, camisetas negras y habanas, riata del camuflado, colchonetas, guantes, sillas, botas, boinas color vino tinto con el distintivo comando, y cascos. La licencia de funcionamiento de estos dos negocios familiares fue autorizada a María del Pilar Quijano Quijano, por el comandante de la Brigada 13 en agosto del año pasado, y el 14 de este mes se le vencía el permiso de funcionamiento. Fue su padre, Diego Enrique Quijano Escobar, de 63 años, quien le vendió el material militar al capitán Manuel Enrique Pinzón. Hoy Quijano está detenido en la cárcel Modelo acusado de concierto para delinquir y entrenamiento para actividades ilícitas.

Los cargos de la Fiscalía se basan en varias interceptaciones telefónicas entre Quijano y Pinzón, quien se hacía llamar mayor Henry Alberto Espitia y quien confesó haberle entregado 30 millones de pesos a Quijano por el material de intendencia que le hizo llegar por Servientrega al municipio de Zarzal, Valle del Cauca.

El Ejército escoltó a hombres de 'Don Diego'


El pasado 30 de abril, los hombres al servicio de 'Don Diego' lograron trasladar material militar, uniformes, equipos y munición mientras se movilizaban entre los municipios vallecaucanos de Zarzal y El Dovio, gracias a la ayuda de un teniente activo del Ejército. El capitán retirado Manuel Pinzón Garzón le confesó a la Fiscalía: "Nos encontrábamos en Zarzal en el hotel Encanto cuando me llamó el teniente quien se movilizaba en un camión Turbo con personal activo y uniformado. A él me lo mandó el que era mi 'patrón', el mayor retirado Juan Carlos Rodríguez Agudelo, conocido en la organización como'Zeus'. El teniente llevaba atrás una especie de grupo especial. Yo le entregué 500.000 pesos por el traslado sin que los soldados se dieran cuenta".

Los militares amigos

Cuando la fiscal le mostró a Manuel Pinzón Garzón una serie de fotografías de seguimiento de los días 11 y 30 de mayo pasado, el oficial retirado le hizo un relato detallado de los militares activos y retirados que le servían a la organización mafiosa de Diego Montoya. "Él era el cabo primero Porras, alias 'Chepe' de contraguerrillas del Batallón Vencedores que tiene sede en Cartago. Cuando estábamos en El Dovio, 'Zeus' me ordena que lo lleve a la finca en donde él se encontraba. Él se quedaba allá y hacía actividades con el grupo y con él traíamos raciones de campaña que le vendía a 'Zeus'.

"El otro -continuó Pinzón- es el sargento Colorado. Según oí decir, todo era con autorización del comandante del Batallón, el mayor Gil. Este es el coronel Javier Escobar Martínez, del arma de Artillería. Una vez 'Zeus' me dio la orden de llevar un dinero a Cali que le entregué a través de un militar de color negro.

"Él es Alejandro Hernández Urrea, un capitán de Infantería retirado y él es Wílmer Manuel Mora Daza, un mayor del Batallón de Comandos de Tolemaida. Con él me encontré en Melgar en donde me entregó dos minas Claymore, que son unos explosivos de altísimo poder de uso privativo de las Fuerzas Militares. También sé que 'Zeus' era uña y mugre con un coronel Quijano del Comando General".

Y cuando la fiscal le preguntó quién era 'Juana la Loca, dijo: "Es Ana Carolina Laverde Cuenca, trabaja en el Ministerio de Defensa y era la que me ubicaba gente de mi nivel para conformar el grupo al servicio de esa gente. Yo le entregué dinero de parte de 'Zeus'" . Al observar otra fotografía, Pinzón reconoció al capitán retirado Fernando Wilches Ramírez quien, según su relato, recibía órdenes directas de 'Zeus'.

Los nexos de la mafia y la DEA

A finales de mayo, la organización de 'Don Diego' se percató de que los teléfonos celulares estaban siendo interceptados. Para desviar la atención de los investigadores, los hombres de Diego Montoya comenzaron a dar nombres ficticios, sitios distintos por donde se movían y datos para desorientar a quienes los escuchaban.

Lo más sorprendente fue el relato que sobre esto le hizo a la fiscal del caso, el mayor retirado Manuel Pinzón Garzón. "Supimos que todos los celulares del grupo estaban monitoreados porque vino una persona directamente desde Bogotá, según le oí comentar a 'Zeus', y se reunió con él en Cartago. Esa persona le entregó la lista de los teléfonos que estaban monitoreados y le suministró una información y que si quería saber más, cuánto estaba dispuesto a pagar. Esa persona era de la DEA, según me contó 'Zeus'. Entonces comenzamos a hablar cosas que no eran ciertas y a mencionar personas que no existían. Después nos dieron a todos teléfonos nuevos".

Los negocios de la coca y armas

Los ex militares que trabajaban para 'Don Diego' no sólo lo hacían para adquirir uniformes y elementos de uso privativo de las Fuerzas Militares, sino también para negociar con droga y armas. A través de las interceptaciones a sus celulares, los investigadores lograron establecer la compra de pistolas a tres millones y medio cada una, y de munición. Y negociar la compra de 35 kilos de cocaína. En otra interceptación telefónica el teniente retirado Wilson Enrique Ráquira Medina y el capitán retirado Alejandro Hernández hablan sobre la instrucción que están recibiendo. "Nos estamos entrenando como un berraco", le comenta Hernández a Ráquira. "Estoy trabajando en el Ingenio Castilla, queda por La Paila. Estoy encargado de toda la gente alrededor". (Escuche la conversación en Semana.com).

Los secretos del testigo

El capitán Manuel Enrique Pinzón Garzón comenzó a servirle a la mafia de 'Don Diego' desde marzo de este año, cuando fue retirado del Ejército. Cuenta que lo llevaron hasta Zarzal, la tierra natal de Diego Montoya, convencido de que iba a formar parte de un grupo elite con otros miembros del Ejército entre activos y retirados, para trabajar en tareas encubiertas. Cuando se dio cuenta de que el grupo que se estaba conformando era para trabajarle a la mafia, decidió continuar.

Jamás conoció al capo del cartel del norte del Valle, pero los tres meses que estuvo en la organización le sirvieron para conocer muchos secretos. La mayoría los tenía escritos en dos agendas que están en manos de la justicia. Ahí están los nombres de los enlaces de la organización con los tres batallones que operan en el Valle del Cauca y algunos de sus miembros que le servían a 'Don Diego' como parte de sus anillos de seguridad. Tenía las coordenadas de ubicación de las diferentes casas en donde el capo suele esconderse en cercanías al cañón de Garrapatas, jurisdicción de El Dovio, en el Valle del Cauca. El organigrama completo del cartel. Y como si todo esto fuera poco, una información que hasta ahora no se conocía: las coordenadas en donde estaría el cadáver de Juan Carlos Ramírez Abadía, alias 'Chupeta'. De ser cierto que 'Chupeta' está muerto, sería una importante noticia: Ramírez Abadía es el dueño de las millonarias caletas descubiertas hace meses en Cali.

A pesar de lo escandaloso de todas estas revelaciones, es necesario destacar la eficiente labor de inteligencia sistemática del Ejército que descubrió la red de militares que trabajaba para la mafia en el Valle. Y que se hizo un buen trabajo de coordinación con la Fiscalía, que hoy tiene a 17 militares vinculados a la investigación, algunos de ellos en la cárcel. Pero también es preocupante que antes de que la justicia pudiera actuar, ya los superiores de estos oficiales les habían permitido la salida de la institución con medidas discrecionales, lo que estuvo a punto de dar al traste con toda la operación. Quizá si esta vez las sanciones resultan ejemplares, se pueda enderezar el rumbo.

935 mentiras del gobierno Bush sobre Irak

Los autores del estudio lamentan mencionan también a los medios de comunicación quienes, a pesar de algunas autocríticas, contribuyeron a “validar” las falsas declaraciones de la administración Bush.

El presidente George W. Bush y otros altos funcionarios del Gobierno de Estados Unidos mintieron 935 veces en un lapso de dos años para justificar la invasión de Irak, de acuerdo con un estudio del Centro para la Integridad Pública (Center for Public Integrity) y del Fondo para la Independencia en el Periodismo (Fund for Independence in Journalism), publicado este miércoles.

El fundador del Centro para la Integridad Pública, Charles Lewis, y los investigadores que lo ayudaron a escribir un libro de próxima aparición, identificaron "935 declaraciones falsas por parte de ocho altos funcionarios del Gobierno que mencionaron la posesión por parte de Irak de armas de destrucción masiva o vínculos con Al Qaeda, en al menos 532 ocasiones" antes de la invasión de Irak, en marzo de 2003, dijeron en un comunicado.

Según el texto, "un estudio completo de los archivos demuestra que las declaraciones eran parte de una campaña orquestada que galvanizó la opinión pública y llevó el país a la guerra en base a falsos pretextos".

Entre aquellos que hicieron falsas declaraciones están el propio Bush, el vicepresidente Dick Cheney, el ex secretario de Estado Colin Powell, la ex consejera de Seguridad Nacional y actual secretaria de Estado, Condoleezza Rice, el ex secretario de Defensa Donald Rumsfeld, el ex subsecretario de Defensa Paul Wolfowitz, y los ex portavoces de la Casa Blanca Ari Fleisher y Scott McClellan, dice el estudio.

Al acercarse el quinto aniversario del inicio de la invasión, el centro destacó que su trabajo cuestiona "las repetidas afirmaciones de los funcionarios de la administración Bush de que ellos fueron apenas víctimas involuntarias de un mal trabajo de inteligencia".

"Este es un informe como ningún otro, que cuestiona cómo más de 900 falsas declaraciones fueron el sustento del gobierno para la guerra", expresó el director ejecutivo del Centro, Bill Buzenberg.

Mentiras sistemáticas

El Centro dijo que "Bush y siete de los más altos funcionarios de su gobierno sistemáticamente propagaron información errónea durante más de dos años a partir del 11 de septiembre de 2001".

Supuestos enlaces entre el Gobierno de Saddam Hussein y Al Qaeda, así como la existencia de armas de destrucción masiva en Irak (las cuales nunca se encontraron) habían sido utilizado para justificar la intervención estadounidense.

"Estas falsas declaraciones aumentaron dramáticamente en agosto de 2002, justo antes de la consideración en el Congreso de una resolución sobre la guerra y durante las críticas semanas de comienzos de 2003 cuando el presidente entregó su mensaje sobre el Estado de la Unión y Powell hizo su memorable presentación ante el Consejo de Seguridad de la ONU", agregó el Centro.

De hecho, el estudio destaca que los miembros de la administración Bush mintieron en más de 250 ocasiones, solamente entre los meses de atril y marzo 2003, periodo en que la invasión del 19 de marzo se hacía inminente.

Finalmente, los autores del estudio lamentan que no haya habido "encuesta en el Congreso sobre lo ocurrido en la Casa Blanca" en los meses anteriores a marzo 2003. De igual manera mencionan a los medios de comunicación quienes, a pesar de algunas autocríticas, contribuyeron a "validar" las falsas declaraciones de la administración Bush.

Telesurtv.net

Bandera gringa ondea en Colombia


El periódico "Tolima 7 Días", que pertenece a la casa del diario El Tiempo, en la edición del 14 al 17 de Diciembre de 2007, publicó una foto en la que la bandera imperial de los Estados Unidos flamea por encima de la del Tolima y de Colombia, que demuestra fehacientemente la presencia imperial de este país, y la actitud pusilánime del presidente Álvaro Uribe Vélez

Por eso cuando habla de soberanía nacional y que por eso no se puede hacer el intercambio humanitario, no puede más que generar rabia e indignación.

En otra zona de Colombia se pudieron observar a militares norteamericanos armados y uniformados en evidente acto de violación de soberanía al territorio neogranadino.

En el pié de la foto se lee: "En el corregimiento de Gaitania, en Planadas (Tolima) no hay consulado ni embajada de los Estados Unidos. Tampoco hay bases militares con mariners. Sin embargo, la bandera de este país ondea en lo más alto del parque principal de la localidad donde curiosamente nacieron las FARC hace más de 40 años. Incluso, está a una mayor altura que las banderas de Colombia y del Tolima.

La pregunta que ronda en el sur es ¿qué hace una bandera norteamericana en ese lugar?

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