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Una historia de ciencia ficción


Como lamento tener que criticar a Obama, conociendo que, en ese país, hay otros posibles Presidentes peores que él. Comprendo que ese cargo en Estados Unidos es hoy un gran dolor de cabeza. Quizás nada lo explica mejor que lo informado ayer por Granma de que 237 miembros del Congreso de Estados Unidos; es decir, un 44% de los mismos, son millonarios. No significa que cada uno de ellos tenga obligación de ser reaccionario incorregible, pero es muy difícil que piense como cualquiera de los muchos millones de norteamericanos que carecen de asistencia médica, están sin empleo o tienen que trabajar duramente para ganarse la vida.

Obama, desde luego, no es un pordiosero, posee millones de dólares. Como profesional fue destacado; su dominio del idioma, su elocuencia y su inteligencia no se discuten. A pesar de ser afroamericano fue electo Presidente por primera vez en la historia de su país en una sociedad racista, que sufre de una profunda crisis económica internacional, cuya responsabilidad recae sobre sí misma.

No se trata de ser o no antiestadounidense, como el sistema y sus colosales medios de información pretenden calificar a sus adversarios.

El pueblo norteamericano no es culpable, sino víctima de un sistema insostenible y lo que es peor: incompatible ya con la vida de la humanidad. 

El Obama inteligente y rebelde que sufrió la humillación y el racismo durante la niñez y la juventud lo comprende, pero el Obama educado y comprometido con el sistema y con los métodos que lo condujeron a la Presidencia de Estados Unidos no puede resistir la tentación de presionar, amenazar, e incluso engañar a los demás.

Es obsesivo en su trabajo; tal vez ningún otro Presidente de Estados Unidos sería capaz de comprometerse con un programa tan intenso como el que se propone llevar a cabo en los próximos ocho días. 

De acuerdo con lo programado, un amplio recorrido lo llevará a Alaska, donde hablará con las tropas allí desplegadas; Japón, Singapur, la República Popular China y Corea del Sur; participará en la reunión del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) y de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN); sostendrá conversaciones con el Primer Ministro de Japón y su majestad el Emperador Akihito, en la Tierra del Sol Naciente; los primeros ministros de Singapur y Corea del Sur; el presidente de Indonesia, Susilo Bambang; el de Rusia, Dmitri Medvédev, y el de la República Popular China, Hu Jintao; pronunciará discursos y conferencias de prensa; portará su maletín nuclear, que esperamos no tenga necesidad de usar durante su acelerado recorrido.

Su asesor de Seguridad informa que discutirá con el Presidente de Rusia la reivindicación del Tratado START-1, que vence el 5 de diciembre de 2009. Sin duda, algunas reducciones en el enorme arsenal nuclear se acordarán, sin trascendencia para la economía y la paz mundial.

¿Qué piensa abordar nuestro ilustre amigo en el intenso viaje? La Casa Blanca lo anuncia solemnemente: el cambio climático, la recuperación económica, el desarme nuclear, la guerra de Afganistán, los riesgos de guerra en Irán y en la Republica Popular Democrática de Corea. Hay material para escribir un libro de ficción.

Pero cómo va a resolver Obama los problemas climáticos si la posición de su representación en las reuniones preparatorias de la Cumbre de Copenhague sobre las emisiones de gases de efecto invernadero fue la peor de todos los países industrializados y ricos, tanto en Bangkok como en Barcelona, porque Estados Unidos no suscribió el Protocolo de Kyoto, ni la oligarquía de ese país está dispuesta a cooperar verdaderamente.

Cómo va a contribuir a la solución de los graves problemas económicos que afectan a gran parte de la humanidad, si la deuda total de Estados Unidos —que incluye la del Gobierno Federal, los gobiernos estatales y locales, las empresas y las familias— ascendía, al cierre del 2008, a 57 millones de millones, que equivalían a más del 400% de su PIB, y si el déficit presupuestario de ese país se elevó a casi un 13% de su PIB en el año fiscal 2009, dato que sin duda Obama no desconoce.

¿Qué le puede ofrecer a Hu Jintao si su política ha sido francamente proteccionista para golpear las exportaciones chinas; si exige a toda costa que el gobierno chino revalúe el yuan, lo cual afectaría las importaciones crecientes del Tercer Mundo procedentes de China?

El teólogo brasileño Leonardo Boff —que no es discípulo de Carlos Marx, sino católico honesto, de los que no están dispuestos a cooperar con el imperialismo en América Latina— afirmó recientemente: "... arriesgamos nuestra destrucción y la devastación de la diversidad de la vida."

"... casi la mitad de la humanidad vive hoy por debajo del nivel de miseria. El 20% más rico consume el 82,49% de toda la riqueza de la Tierra y el 20% más pobre se tiene que sustentar con un minúsculo 1,6%." Cita a la FAO advirtiendo que: "... en los próximos años habrá entre 150 y 200 millones de refugiados climáticos." Y añade por su cuenta: "la humanidad está hoy consumiendo un 30% más de la capacidad de reposición... La Tierra está dando señales inequívocas de que ya no aguanta más."

Lo que afirma es cierto, pero Obama y el Congreso de Estados Unidos no se han enterado todavía.

¿Qué nos está dejando en el hemisferio? El problema bochornoso de Honduras y la anexión de Colombia, donde Estados Unidos instalará siete bases militares. También en Cuba establecieron una base militar hace más de 100 años y todavía la ocupan por la fuerza. En ella instalaron el horrible centro de tortura, mundialmente conocido, que Obama no ha podido cerrar todavía. 

Sostengo el criterio de que antes de que Obama concluya su mandato habrá de seis a ocho gobiernos de derecha en América Latina que serán aliados del imperio. Pronto también el sector más derechista en Estados Unidos tratará de limitar su mandato a un período de cuatro años de gobierno. Un Nixon, un Bush o alguien parecido a Cheney serán de nuevo Presidentes. Entonces se vería con toda claridad lo que significan esas bases militares absolutamente injustificables que hoy amenazan a todos los pueblos de Suramérica con el pretexto de combatir el narcotráfico, un problema creado por las decenas de miles de millones de dólares que desde Estados Unidos se inyectan al crimen organizado y a la producción de drogas en América Latina.

Cuba ha demostrado que para combatir las drogas lo que hace falta es justicia y desarrollo social. En nuestro país, el índice de crímenes por cada cien mil habitantes es uno de los más bajos del mundo. Ningún otro del hemisferio puede mostrar tan bajos índices de violencia. Es conocido que a pesar del bloqueo, ningún otro posee tan elevados niveles de educación. 

¡Los pueblos de América Latina sabrán resistir las embestidas del imperio!

El viaje de Obama parece historia de ciencia ficción. 



Fidel Castro Ruz
Noviembre 11 de 2009
7 y 16 p.m.


El peso del imperio


El hoy presidente Barack Obama dijo hace año y medio, en su elocuente discurso sobre el problema racial, que los Estados Unidos no estaban condenados a ser prisioneros de su pasado: del "pecado original de la esclavitud de los negros". Y citó con razón, como prueba de que las cosas pueden cambiar, su propio caso: el hecho, imposible hace apenas veinte años, de que el hijo de un negro de Kenya y de una blanca de Kansas fuera candidato de un gran partido a la presidencia del país. Pero hace unos días, cuando presentaba en el Capitolio de Washington su plan de reforma del sistema de salud, un congresista de Carolina del Sur le gritó: 

- ¡Mientes! 

Obama no mentía. Pero lo que importa es que el grito se entendió como una cruda expresión de odio racista. La columnista del New York Times Maureen Dowd señala que quedó implícita en el grito, como flotando en el aires, la palabra "boy" (muchacho). El "you lie!" del congresista sureño no significaba "usted miente, Presidente", sino "mientes, negro". En el Sur se tutea a los negros, y se les dice "muchacho". Y como es apenas obvio, la elección de un Presidente negro por asombrosa que sea no basta para borrar siglos de racismo: el pasado sigue pesando.

Sin embargo no es sólo por motivos racistas que Obama tiene tantas dificultades para hacer pasar sus proyectos de política interior, como la reforma de la salud, o el anunciado cierre de la cárcel de Guantánamo, o el rescate de la economía sumida en la depresión. Todos los presidentes norteamericanos han tenido esos problemas, y en particular los presidentes demócratas, aunque tengan mayoría en el Congreso. Y eso contrasta con la aparente facilidad con que manejan la política exterior: la retirada de las tropas de Irak o el abandono del proyecto "escudo anti-misiles" que iba a ser instalado en Europa oriental, a las puertas de Rusia, en el caso de Obama; o al contrario, en el de Bush, la invasión a Irak y el despliegue del escudo. Pero repito: esa facilidad es sólo aparente. No existe sino cuando los proyectos del presidente de turno coinciden con los intereses del proyecto profundo que viene del pasado, como ocurría con George W. Bush: un idiota, pero que iba a favor de la corriente. Así, los Estados Unidos se retiran de la guerra de Irak porque no pudieron ganarla, no porque Obama sea un pacifista: por eso siguen bombardeando Afganistán y apoyando allí, en nombre de la restauración de la democracia, a un gobierno corrupto que acaba de hacer un fraude descarado en las elecciones. Por eso mismo continúa el Southern Command ampliando su presencia militar en América Latina a través de las siete bases cedidas por el gobierno de Colombia, pese a las protestas de todos los gobiernos vecinos y en contradicción con las promesas de transparencia y diálogo hechas hace cuatro meses por el propio Obama en la Cumbre de las Américas reunida en Puerto España. Los métodos siguen siendo los mismos de siempre, y la "guerra contra el narcotráfico y el terrorismo" sigue siendo el pretexto de las intervenciones: el mismo que en los tiempos de Bush. Los Estados Unidos siguen siendo un imperio, aunque el emperador ahora sea negro.

Y también aunque sus intenciones y sus convicciones no sean imperiales. Obama sin duda era sincero cuando ofrecía un nuevo diálogo de igual a igual, no sólo en Puerto España para América Latina sino también en El Cairo para los países árabes del Oriente Medio. Diga Obama lo que diga, la inercia imperial de los Estados Unidos sigue siendo más fuerte que la voluntad de su transitorio gobernante. Así lo pudo comprobar, por ejemplo, el bienintencionado presidente Jimmy Carter cuando fue derrotado en la reelección por haber querido respetar la justicia por sobre los intereses imperiales, y en consecuencia haber "perdido" el Irán del Sha ante la revolución islámica y la Nicaragua de Somoza ante la sandinista. El emperador no maneja el imperio, sino al revés: es el imperio el que impone su peso abrumador sobre la política del emperador,dictándosela, quiera o no quiera.

Es lo que llaman el peso de la púrpura.

El peso de la púrpura es tan grande que no deja andar al idealista a Obama. Le sucede como al albatros inmenso del poema de Baudelaire semejante al poeta: un "vasto pájaro marino" al cual "sus alas de gigante le impiden caminar".

Por Antonio Caballero

La Doctrina Monroe, política gringa para la dominación de Latinoamérica

La doctrina Monroe

James Monroe, nacido en Virginia en 1758, hizo una brillante carrera política: fue senador, embajador en París y en Londres, gobernador de Virginia, secretario de Estado y de Guerra, y finalmente presidente durante dos mandatos.

Posteriormente, su célebre discurso en el Congreso será conocido como “la doctrina Monroe” y se sintetizará así: “América para los americanos”. Muchos historiadores interpretan que lo que el mandatario quiso decir fue “América para los norteamericanos”.

La Doctrina Monroe(1), fue más tarde claramente explicada por el presidente Calvin Coolidge, en abril de 1927, cuando declamó en un discurso ante el Congreso de la Unión justificando la invasión estadounidense en Nicaragua: “ha quedado […] perfectamente establecido que nuestro gobierno posee ciertos derechos y algunas obligaciones hacia nuestros propios ciudadanos y sus propiedades, dondequiera que se encuentren localizados. La persona y propiedades de un ciudadano son parte del dominio general de la Nación, aún en el extranjero” (2).

Su doctrina asegura que los anglosajones y sus descendientes están predestinados a imponerse en toda América y hacerse responsables de sus recursos (tierras, aguas, ganados, minerales), justificando el desplazamiento o exterminio de cualquier pueblo nativo que se resista al “inevitable curso de la Historia”.

El mexicano Isidro Fabela (1882-1964) -quien fue abogado, catedrático, hombre de letras, diplomático y especialista en Derecho Internacional- escribe: “La doctrina de Monroe, que, según creen todavía algunos espíritus menos que sencillos, nació con una alta finalidad altruista a favor de las repúblicas hispanoamericanas recién emancipadas, no fue, en realidad, sino un acto que defendía a los Estados Unidos de un posible ataque de la Santa Alianza y de Inglaterra, y que preparó el terreno para que la Unión tuviese algún día las manos libres en América” (Estados Unidos contra la libertad. Estudios de historia diplomática americana, Barcelona, 1921).

Por su parte, Samuel Flagg Bemis sostiene que la doctrina Monroe “resultó inseparable de la expansión continental de los Estados Unidos: fue la voz del Destino Manifiesto” (John Quincy Adams and the Foundation of American Foreign Policy, ed. Alfred A. Knopf, Nueva York, 1949).

Y el historiador Dexter Perkins afirma: “Durante por lo menos medio siglo se ha afirmado persistentemente que la acción del Presidente (Monroe) salvó al Nuevo Mundo de un peligro mortal, que frustró los perversos designios de los miembros de la Santa Alianza y estableció las libertades de la América hispana (...). Por desgracia, esta idea es pura leyenda; si examinamos los hechos con sinceridad, tenemos que admitir que el Mensaje de 1823 se dirigía contra una amenaza imaginaria. Ni una sola de las potencias continentales abrigaba propósito alguno de reconquistas en el Nuevo Mundo en noviembre o diciembre de 1823” (La Doctrina de Monroe, EUDEBA, 1963).

Veamos ahora la doctrina Monroe como instrumento de dominación
En 1912 los marines desembarcan en Nicaragua; la ocupación se prolonga casi continuamente hasta 1933. Poco después de la invasión al país centroamericano, William Howard Taft, presidente número 27 de Estados Unidos, declara: “No está distante el día en que tres estrellas y tres franjas en tres puntos equidistantes delimiten nuestro territorio: una en el Polo Norte, otra en el Canal de Panamá y la tercera en el Polo Sur. El hemisferio completo de hecho será nuestro en virtud de nuestra superioridad racial, como es ya nuestro moralmente”.

La visión de Taft tiene un antecedente que rige hasta hoy. El 2 de diciembre de 1823, el presidente James Monroe pronuncia un discurso en el Congreso, en el que define la posición de Estados Unidos frente a las supuestas pretensiones de Europa hacia América Latina.

El republicano William Taft -graduado en la Universidad de Yale, ex fiscal y ex juez federal- es un buen discípulo de James Monroe. Ocupa la Casa Blanca de 1909 a 1913 y tiene bastante experiencia en lo que, a falta de un concepto mejor, puede catalogarse como “política exterior” de Estados Unidos.

En 1900, el ex fiscal encabeza la comisión encargada de gobernar Filipinas, y al año siguiente es el primer gobernador civil de las islas. En 1906, cuando Estados Unidos invade Cuba, es nombrado interventor. Un año después, Washington logra que el gobierno de República Dominicana le otorgue un negocio millonario: la recaudación de los ingresos aduanales, situación que se mantiene por 33 años consecutivos. En 1914, Taft es designado secretario de Guerra mientras dirige la construcción y administración del canal de Panamá. En 1911 ordena el desplazamiento de 20 mil soldados estadounidenses a la frontera sur para “proteger” a ciudadanos norteamericanos de los “desmanes” de la Revolución Mexicana.

Los sucesores de Taft mantienen la “política exterior” sin altibajos. En 1915, los marines ocupan Haití para “restaurar el orden” y establecen un “protectorado” que permanecerá hasta 1934. El secretario de Estado William Jennings Bryan, al informar sobre la situación haitiana comenta: “Imaginen esto: ¡negros hablando francés!”.

En 1916, los marines invaden la República Dominicana y permanecen allí hasta 1924. Ese año, desembarcan en Honduras para “mediar” en un enfrentamiento civil; un militar hondureño, impuesto por los invasores, asume el gobierno provisional. Honduras ocupa el primer lugar mundial en la exportación de plátanos, pero las ganancias son para la United Fruit Company.

En 1933, Estados Unidos abandona Nicaragua y deja el control del país a Anastasio Somoza, cuyos descendientes ejercerán el poder hasta 1979. En 1952, en Cuba, Fulgencio Batista inaugura su tiranía con la anuencia de Estados Unidos. Dos años más tarde, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) derroca al gobierno democrático de Jacobo Árbenz en Guatemala. Siguen casi 40 años de violencia que culminan en la política de “tierra arrasada” de los años 80; en cuatro décadas, más de 150 mil personas pierden la vida. En 1965, Estados Unidos envía marines a República Dominicana para reprimir un movimiento que intenta restaurar al derrocado presidente, democráticamente electo, Juan Bosch.

Y la historia continúa hasta nuestros días, con la injerencia de Estados Unidos en la política interior de Cuba y de la Venezuela Bolivariana. Debemos adquirir conciencia revolucionaria y conocimientos históricos, para comprender cuan nefasta puede resultar para el continente, la aplicación por parte de EEUU de esta doctrina fascista. Solo así podremos hacer frente a las pretensiones del imperio norteamericano.

Orlando Rausseo.

Reflexiones de Fidel Castro: Bush en el cielo


Bush en el cielo

(Consta de 2 partes, ambas terminadas de elaborar el sábado 22 de marzo)

Me atengo en esta reflexión a noticias recibidas por las más diversas vías, desde las agencias cablegráficas internacionales ?sin mencionar concretamente a cada una de ellas como fuentes de origen, pero con lealtad al texto?, libros, documentos, Internet, hasta preguntas formuladas a fuentes informadas.

Vemos a nuestro alrededor un gran trajín, cual si viviéramos en una casa de locos. Nuestros conocidos personajes continúan su agitado andar.

De Brasil y Chile, Condoleezza prosiguió vuelo a Moscú para sondear al nuevo Presidente. Quiere saber lo que piensa. La acompaña el jefe del Pentágono que, con un brazo dislocado tras la caída que sufrió en febrero, exclamó: “con un brazo roto no seré tan difícil como negociador.” Un chiste que no deja de ser típicamente yanqui. Calcúlese su efecto en el orgulloso oído de un ruso, cuyo pueblo perdió tantos millones de hijos luchando contra las hordas nazis que reclamaban espacio vital ?lo que hoy se denominaría petróleo barato, materias primas y mercados seguros para los excedentes de mercancías.

En Bagdad se conocen las aventuras de McCain y Cheney, uno que aspira a jefe del gobierno y otro que, siendo vicejefe, traza más pautas que su jefe. Los recibieron con los más inesperados y violentos augurios. En eso invirtieron no más de dos días, lo suficiente para inundar al mundo de siniestros pronósticos.

Bush discursaba en Washington mientras el oro y el petróleo subían aceleradamente.

Cheney no para. Arranca para el Sultanato de Omán ?774 000 barriles de petróleo por día en el 2005 y 780 000 en el 2004. Omán reveló el año pasado sus planes de invertir 10 mil millones de dólares en los próximos cinco años, para elevar su producción petrolera a 900 mil barriles diarios y alcanzar la cifra de 70 a 80 millones de metros cúbicos de gas por día. Eso informaron las autoridades del Sultanato el 15 de enero de 2007.

Cheney, acompañado por la familia, sale en el yate “Kingfish I” del Sultán a pescar en los límites de las aguas que comparten Omán e Irán. ¡Qué temeridad! Los premios Nóbel debieran entregarse también a los supervalientes que corren el riesgo de muerte o mutilación, después de opíparo almuerzo familiar, con una espina de pescado atravesada en la garganta. La ausencia del propietario del lujoso barco es lo que agua la fiesta del héroe.

McCain tampoco para. Monta en helicóptero para recorrer el territorio donde los soldados israelitas, buscando líderes palestinos, matan constantemente con medios técnicos sofisticados a mujeres, niños, adolescentes y jóvenes, en territorio de Jordania y de la propia Palestina. En eso el candidato republicano es experto.

Viaja a Jerusalén, y allí promete ser el primero en reconocer esa ciudad, íntegramente, como capital de Israel, al que Estados Unidos y Europa convirtieron en potencia nuclear sofisticada, cuyos proyectiles dirigidos por satélites pueden caer sobre Moscú, a más de 5 000 kilómetros, en cuestión de minutos.

No quedará estado petrolero o gasífero que Cheney deje de visitar antes de regresar, para dar cuenta de la felicidad del mundo al Presidente de su país.

Bush, por su parte, habla el 17 por una razón, el 18 por otra, y el 19 por el inicio de su genial guerra. Cuba, como es de suponer, no deja de ser blanco de sus insultos.

En el caos creado por el imperio, las guerras son inseparables compañeras. La de Iraq acaba de cumplir cinco años. Pensadores profundos calculan las diversas personas afectadas en millones y su costo total en millones de millones de dólares. Se han perdido 4 000 soldados regulares y 30 heridos por cada soldado muerto con el tipo de guerra que se libra. Fósforo vivo y bombas de racimo son el pan que la alimenta cada día. Todo se permite excepto vivir.

Cheney y McCain compiten, uno como padre de la criatura y el otro como padrastro. Ambos se reúnen con jefes de Estado, exigen compromisos: la producción de petróleo y gas debe ser incrementada; utilizar tecnología yanqui, suministros yanquis, armas yanquis del complejo militar industrial; autorizar bases militares yanquis.

De Jerusalén, McCain salta a Londres para hablar con Gordon Brown. Antes, al hablar en Jordania, se equivoca e informa que Irán, país chiíta, entrena a Al Qaeda, organización sunita. Le da lo mismo, no pide siquiera excusas por el error.

Cheney salta a Afganistán. La guerra yanqui y de la OTAN ha convertido el país en el exportador de opio más grande del mundo.

La URSS se desgastó y se hundió en una guerra similar. Bush lanzó allí el primer zarpazo bélico, y con él la OTAN.

Se hace todo lo necesario para preparar las reuniones paralelas de la lucha contra el terrorismo y la de la OTAN.

Una cosa es segura: el 1, 2 y 3 de abril se reunirán en Bucarest, capital de Rumania, Ban Ki-moon, secretario general de la ONU, y Jaap de Hoop Scheffer, máxima autoridad de la OTAN, con el presidente de Afganistán Hamid Karzai, para participar en el Foro Trasatlántico de Bucarest. Al mismo tiempo tendrá lugar la conferencia convocada por la GMF (German Marshall Fund of the United States), el Ministerio rumano de Exteriores, y Chatham House, que reunirá a gran número de estrategas y políticos para abordar temas que interesan de forma vital a la OTAN. Participarán, declaró el Presidente de GMF, 9 jefes de Estado y 24 primeros ministros y ministros, y 40 presidentes de institutos de investigación de Europa y América, que constituyen la Organización del Atlántico Norte (OTAN), la que disolvió la Yugoslavia de Tito y llevó a cabo la guerra de Kosovo. Cualquier coincidencia con los intereses del imperialismo yanqui, nadie dejará de comprender que es pura casualidad. La situación de los Balcanes, la defensa antimisil, el suministro de energía y el control de las armas son temas ineludibles.

Como Bush necesita cumplir su papel de personaje principal, elaboró ya su programa: estará en la ciudad de Neptun, del Mar Negro, reunido con Traian Basescu, presidente de Rumania la víspera del comienzo de la conferencia. En esas manos están los destinos de la humanidad que aporta plusvalía y sangre.

(Continuará mañana con la Parte II)

Fidel Castro Ruz

Marzo 22 de 2008

OEA: Independencia Vs Extorsión


Los acuerdos y resoluciones de la Organización de Estados Americanos (OEA) tienen alcance hemisférico, y es este organismo el único que agrupa a todos los países de la región. Pero cuando la situación continental se complica, la OEA se comporta de forma paquidérmica y entonces las resoluciones brillan por su ausencia, como quedó evidenciado ayer.

A casi tres semanas de que Colombia violara la soberanía ecuatoriana y escalara el conflicto entre Colombia, Ecuador y Venezuela, la OEA deliberó ayer durante todo el día con diversas sesiones, bilaterales, secretas, discusiones de pasillo y tres plenarias. Pero pasaban el tiempo y el consenso entre posiciones antagónicas no llegaba.

Los temores responden a varias causas.

1.- Estados Unidos es la única superpotencia que integra el organismo hemisférico, por lo que pretende imponer su criterio a todos los países latinoamericanos, su capacidad de intimidación es enorme y aunque actúa torpemente en los asuntos latinoamericanos, es temible cuando usa su poder contra alguno de ellos. Es por esta causa que muchos países de la región prefieren discutir sus problemas en otros foros, como el Grupo de Río.

2.- Los países de América del Sur suelen desconfiar de los Caribeños y Centroamericanos cuando se trata de votaciones dentro de la OEA. Temen de las presiones que Washington ejerce sobre ellos, por lo que prefieren los debates descarnados y decirles a los gringos todo en la cara, pero evitar las votaciones que suelen demostrar que la OEA es un apéndice de la Casa Blanca.

3.- Hasta el presente, la única ocasión que la OEA actuó con independencia, ocurrió cuando se eligió a José Miguel Insulza como secretario general de la OEA en el 2005, por primera vez desde su creación no ganaba el candidato impuesto por los gringos. Sin embargo el Departamento de Estado demostró públicamente y de forma descarada, cómo torcía el brazo de unos cuantos embajadores caribeños en un salón de la propia OEA. Pese a ese esfuerzo y después de varias votaciones que concluyeron en un empate, el puesto lo obtuvo el chileno. Pero todos corroboraron las prácticas extorsivas del los diplomáticos Norteamericanos.

Pero ayer nos estábamos "jugando a Rosalinda", todos los países estaban claros que aprobar una resolución en la que se relativizaba el principio de inviolabilidad territorial y la soberanía, era más grave que marcharse de Washington sin decisión, por lo que primó el adagio popular de "cuando vean las barbas de su vecino arder, pongan las suyas en remojo". Todos entendieron la peligrosidad de dejar abierta una posibilidad para la aplicación de la guerra preventiva de George W. Bush.

Teníamos una ventaja y supimos aprovecharla, los presidentes de la región ya se habían reunido en el encuentro del Grupo de Río, allí discutieron y acordaron un texto común con la participación y anuencia de los tres presidentes clave (Uribe, Correa y Chávez), pero este resultado no sustituye el efecto de una resolución de la OEA, aunque algunos nos ilusionábamos con la idea que habíamos alcanzado solucionar un conflicto regional sin la intervención o influencia de Washington, al que por fin logramos dejar fuera de las deliberaciones.

Pero hay otra realidad, Estados Unidos no tuvo ni voz, ni voto en el encuentro del Grupo de Río, por lo que tal como acostumbra su gobierno, lo decidido allí no les importa. No les vale como antecedente ni como nada, y peor aún, Colombia podría alegar algo similar porque pese a que Uribe estaba presente en esa cumbre, sus acciones no sufrieron una "condena" en el sentido estricto de la palabra.

Por todas estas afirmaciones, el temor de todos los latinoamericanos residía ayer en el riesgo que, ante la falta de una resolución de la OEA que reafirme que la inviolabilidad territorial, sin condiciones, salvedad o matiz alguno, Estados Unidos podría alegar que el incidente en la frontera ecuatoriana, no fue repudiado en el hemisferio, ni consensuada la condena con fuerza resolutoria, por lo tanto, queda abierta la posibilidad de actuar en "legítima defensa" y aplicar las acciones preventivas que las circunstancias requieran.

El análisis puede parecer abstracto. Pero la verdad es que lo debatido ayer en Washington tiene un impacto muy significativo para todos los países del hemisferio y ninguna nación podría sentirse segura ante la posibilidad de injerencia del gobierno de EEUU.

Si Colombia bombardeó en Ecuador a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), tras sostener que el gobierno de Rafael Correa ignoraba sus pedidos de colaboración. La falta de condena de esta agresión, pondría a Estados Unidos en la posibilidad legítima de atacar en la triple frontera, si concluye que Argentina, Paraguay y Brasil no cooperan con su pedido para erradicar de allí alguna supuesta "célula terrorista", o podría atacar a Venezuela si sospecha que Hugo Chávez tiene "armas de destrucción masiva"?

No hay que olvidar que desde hace tiempo, EEUU denuncia que hay vínculos con grupos terroristas en todos los países donde los gobernantes actúan con independencia y tratan de administrar soberanamente sus riquezas energéticas y todos sus recursos naturales. Es así que han "aparecido" células de Al Qaeda en la isla de Margarita de Venezuela, en Paraguay, en Argentina, en Brasíl, en Bolivia y en Ecuador. Todas estas consideraciones nos obligan a evitar que se de por sentado un peligroso precedente que legitime acciones unilaterales que podrían desencadenar una espiral de agresiones permanentes en toda nuestra región.

Orlando E. Rausseo.

¿Hay una Guerra de Cuarta Generación en Sudamérica?

Marcos Salgado
Rebelión

La idea espanta por lo terrible, pero también es difícil de imaginar ya que los habitantes de este lado del mundo no tenemos registro histórico relativamente reciente de lo que significa un enfrentamiento de ejércitos regulares.

Salvo en el conflicto limítrofe entre Perú y Ecuador por la cordillera del Cóndor, en 1995 y la guerra de Malvinas, entre Argentina y el Reino Unido, en 1982, los ejércitos de la región sólo dispararon durante el siglo XX en la represión política interna, el extendido terrorismo de Estado.En rigor, en estos días tampoco vale la pena imaginar lo que no sucederá. Es prácticamente imposible que esta escalada de tensión entre Ecuador, Colombia y Venezuela derive en un enfrentamiento militar extendido en el tiempo ya que no existe disputa territorial alguna. Es decir, no hay objetivo convencional para una guerra tradicional basada específicamente en la ocupación de territorio.

¿Para qué entonces los febriles cálculos de la prensa oligárquica de la región para comparar el potencial bélico de los tres países? Desde el New York Times en Estados Unidos hasta La Nación en la Argentina, se han dedicado a establecer cantidad de aviones, helicópteros, tropas y hasta submarinos en cada país en profusas infografías.

Avivan así la llama del conflicto, e instalan en la imaginación de los pueblos de la región la inminencia de un atroz -y por lo novedoso, aún más temido- enfrentamiento entre vecinos.

Tal reacción mediática es un elemento más de la guerra de cuarta generación que ya comenzó en la región, tal como consideró ayer el ministro de Interior de Venezuela, Ramón Rodríguez Chacín. “En mi criterio lo que ha ocurrido (en Ecuador) es una guerra de cuarta generación que ya empezó, esa guerra está en marcha'’, indicó el funcionario.“Así como existía una Guerra Fría, sin que hubiesen declaraciones de guerra propiamente, así existe una guerra de cuarta generación que la potencia mundial imperialista, los Estados Unidos, le ha declarado a Venezuela”, dijo el ministro Chacín en conferencia de prensa este martes en Caracas.

¿Qué es una guerra de cuarta generación? Es un concepto acuñado por militares de los Estados Unidos, del que muchos analistas sitúan su inicio histórico tras los atentados en Nueva York y Washington, el 11 de setiembre de 2001 y el posterior inicio por parte de George W. Bush de su “guerra antiterrorista”.

Aunque es más amplio, el concepto de guerra de cuarta generación puede asociarse al de “guerra psicológica”. Batallas que se resuelven sin fusiles, donde las grandes unidades militares se reemplazan por pequeñas “unidades mediáticas”, que trabajan sobre los medios de comunicación de masas generando grandes operaciones de prensa buscando determinada reacción de las sociedades.Cuentan con una ventaja central. A los grandes medios no hay que engañarlos o convencerlos. Son herramienta dócil, porque los intereses de sus dueños coinciden con los objetivos -especialmente los económicos- de las guerras psicológicas.

Estas operaciones de prensa no son difíciles de detectar en la coyuntura actual, tras la masacre en el campamento del líder de las FARC Raúl Reyes en territorio ecuatoriano, el sábado último.

Analicemos aquí una de esas operaciones: los computadores que -según las autoridades colombianas- pertenecían a Reyes y fueron incautados en el campamento bombardeado. La proposición “según” que aqui utilizamos, es apenas una palabra más en ríos de tinta, pero muy útil para no asumir como verdadera información que no se puede confirmar por fuentes diversas. A pesar de su sencillez, efectividad, “según” desapareció enseguida de las crónicas de la prensa participante de esta guerra psicológica.

Así, todo lo que el general colombiano Óscar Naranjo dijo que había “encontrado” en las computadoras pasó por cierto al instante. “Chávez entregó 300 millones de dólares a las FARC”, decían el canal colombiano RCN (en Colombia hay quienes aseguran que la sigla responde a “Radio Casa Nariño”, en referencia al palacio presidencial bogotano). El temerario titular fue generosamente replicado luego por “aliados” de RCN, como Globovisión en Venezuela y canales del poderoso Grupo Clarín de Buenos Aires, entre muchos otros de una larga lista.

Ninguno de estos medios se preguntó ni un instante por la verosimilitud de esta afirmación. Después, el diario “El Tiempo” (perteneciente a la familia del ministro de Defensa de Colombia), publicó en su página web los supuestos “documentos” de los supuestos “ordenadores” de Reyes. Allí, según lo que nos muestra el general colombiano Naranjo, se lee una cándida consulta de un miembro del secretariado de las FARC a sus pares: “Quién, adonde, cuándo y cómo recibimos los dólares y los guardamos”.

El general Naranjo quiere que todos creamos que dirigentes de una guerrilla que en casi cincuenta años no recibió golpes importantes -entre otras cosas por sus recaudos en el manejo de sus comunicaciones- se preguntan por “los dólares” en cartas de las que quedan copias en ordenadores.

¿Que convierte en verosímil entonces un declaración que no resiste el menor análisis? El proceso por el cual los medios convierten en verdad incuestionable lo que no es más que versiones interesadas de uno de los actores.

En el mismo sentido apuntan otras iniciativas del gobierno de Colombia conocidas en las últimas horas, como la decisión de denunciar ante la Corte Penal Internacional al presidente de Venezuela Hugo Chávez por -dice Álvaro Uribe- apoyar a las FARC. Enseguida la decisión se convirtió en gran titular de los diarios, aunque juristas colombianos para nada cercanos a posiciones de izquierda alertaron que tal iniciativa era política y jurídicamente inviable.

Hasta el ex presidente colombiano Ernesto Samper, criticó el anuncio. “Yo creo que sería lo deseable que el gobierno eche para atrás la decisión, no sería aconsejable que Colombia termine judicializando todas las diferencias internacionales que se tengan”, indicó. Según Samper, Uribe se comprometió este miércoles a revisar la decisión de denunciar a Chávez y aclaró que anunció la medida por sugerencia de su comisión asesora de relaciones exteriores.

Aquí, el mecanismo es el mismo que con el mágico ordenador que resiste bombardeos: aunque la denuncia finalmente ni siquiera se presente, ya se hizo la suficiente bulla con la oportuna amplificación de la prensa proclive. Las rectificaciones, cuando aparecen, van en letra chica.Así, si la tensión cede en las próximas horas, habrá que saludar que no se haya llegado a un enfrentamiento que haga perder más vidas. Pero atención, son muchas las que ya se perdieron, como las 20 el sábado pasado en un paraje fronterizo de Ecuador, como los muertos durante el intento de golpe de Estado de 2002 en Venezuela, como las vidas perdidas en todas las acciones de una guerra para desestabilizar y borrar del mapa a los gobiernos revolucionarios, progresistas o transformadores de América del Sur. Una guerra que sigue viva, aunque no truenen los cañones.

Chávez y los Alacranes

Analizando la derrota, asignando culpas y asumiendo responsabilidades.
Estimado camarada Hugo Chávez, llegó la hora de la reflexión, de escudriñar con detalle donde nos equivocamos todos y donde se equivocó usted como líder. Conste que esto lo digo con mucho respeto, pero también con el dolor de saber que los errores de este fracaso están todos en nuestras filas, porque era imposible que una oposición acéfala y sin propuestas nos hubiese vencido, sin el concurso de los traidores y los ineptos que pululan en el gobierno. Debemos entonces, ver la realidad descarnada y aunque nos duela, debemos tomar medidas drásticas y sobre todo usted presidente, está obligado a tomar las medidas que sean necesarias y deslastrarse de los traidores, los ineficientes y los aduladores, a quienes no les interesa la Revolución, sino disfrutar las mieles del poder. Si no lo hacemos así, este podría ser el principio de nuevas derrotas y seríamos nosotros quienes estaríamos enterrando este sueño que traemos desde la juventud y que no es otro que el de la igualdad y el bienestar para todos los venezolanos, el maravilloso sueño del socialismo.

Partiendo de lo que considero el principio de los acontecimientos, la primera culpa debo endosarla a usted Sr. Presidente, para explicarme deberé hacer uso de algunas metáforas que usted comprenderá perfectamente. Desde el 2004 y hasta principios del 2006, usted tenía en su casa un equipo de hombres capaces, de probada calidad política y con conocimientos suficientes para afrontar situaciones difíciles. Equipo que había sido probado en ocasión del Referendo Revocatorio de agosto 2004 y que contaba con la experiencia y la lealtad suficiente para seguir obteniendo victorias. Pues bien, el equipo que lo acompañó en esa etapa de nuestra Revolución fue diezmado, porque usted cayó en la trampa de un falso informe de seguridad, elaborado sin ninguna objetividad pero si con un objetivo, el objetivo que tenían los alacranes de dominar el Palacio Presidencial. Fue así que cometimos el primer gran error y como dicen los llaneros "cambiamos a nuestra mamá por una burra". Cambiamos a un barinés eficiente por una malcriada incapaz, dicha malcriada trajo consigo métodos fascistas al propio Palacio de Miraflores y fue entonces cuando todo se paralizó. Cientos de trabajadores fueron puestos a la orden del "Departamento de personal" y se desató una cacería contra todo lo que oliera a izquierda, todo lo que oliera a barinés y todo lo que oliera a gocho. Maximiliano internacional, fue sacado como vulgar ladrón, sin siquiera permitírsele retirar sus artículos personales. Se cumplió así, una venganza personal de la malcriada contra el francés.

Un tipo con deficiencias se convirtió en el principal asesor de la malcriada y confabulados los dos, execraron a Rin Tin Tin, uno de los más leales e incansables trabajadores de la causa revolucionaria, cambiándolo por un bisoño Mayor, que embriagado de poder, pretendía luego dar ordenes a un Almirante. Resulta que era Rin Tin Tin y su equipo, los encargados de elaborar el antídoto contra el veneno de alacrán, este trabajo les costó caro y los alacranes no solo les prohibieron la entrada a miraflores, sino también derramaron todo el antídoto que se había elaborado con tanto esfuerzo y que era para el uso exclusivo del SPRBV. La cosa no quedó allí, por ordenes del hermano de la malcriada, Rin Tin Tin fue excomulgado de la administración pública y hasta la aviadora de los enfermos cayó en desgracia y se fue con sus ojos verdes al exilio.

Se quedó usted sin la información procesada y analizada que requiere un Jefe de Estado para tomar las decisiones, se quedó sin recomendaciones que provinieran de un equipo político y solo le quedó una liga vieja y un grupo de 80 preocupados por los negocios y no por la Revolución.
Pasamos luego a acomodar el gabinete y algunos cambios se realizaron sin la evaluación técnica-política que se requiere para dar tal responsabilidad a quién va a fungir como ministro. Los enroques han demostrado que quién no es bueno en un ministerio, no necesariamente lo va a ser en otro, por lo que debemos dejar de premiar la ineficiencia. Cambiamos al General por la chica de Miranda y luego hubo que traer otra vez al General.

A Dios gracia y por orden superior, el deficiente asesor de la malcriada fue sacado de la casa, con el se fueron los mayores bisoños, pero uno de ellos con oficio de herrero fue protegido por el jefe de la casa y en pocos días regresó con más ímpetu a terminar la tarea fascista de acabar con todo lo que funcionara. Pero como todo lo malo cae por su propio peso, el herrero se enfrentó con la malcriada y con uno de sus raros asesores, y cayó en combate. Su protector, ex jefe de la casa se lo llevó. La Malcriada tuvo poco aguante y zozobró en uno de los viajes, pero ya el mal estaba hecho y la destrucción de la casa no era fácil de reparar.
El cabezón pasó entonces sin pena ni gloria y la casa grande quedó sufriendo de los mismos males.

Quienes no descansamos en la tarea revolucionaria de construir el socialismo, seguimos dando lo mejor de nuestro esfuerzo en cualquier trinchera. Fue así que nos vimos en la necesidad de replegarnos, pero continuamos haciendo nuestra tarea desde la casa de Mónica y aportando nuestros análisis por otras vías, hasta que nuevamente el hermano de la malcriada nos detectó y otra vez al exilio, aunque en esta oportunidad usted puso lo suyo.

En el ámbito internacional Venezuela ha tenido una actuación errática que a mi humilde entender se debe a una deficiente asesoría en política exterior, es también evidente la inexistente evaluación de las políticas públicas y el control de gestión. Pareciera que su entorno se conforma con cumplir su horario de trabajo y dejar que los alacranes hagan de las suyas.
La política comunicacional del ejecutivo descansa en los hombros del Min. de Comunicaciones, pero esta política no existe, el ministro es invisible y en la coyuntura de la Reforma se pueden contar sus apariciones con los dedos de una sola mano.

Puedo parecer crudo, pero los errores con el PSUV son de la total responsabilidad del Vicepresidente y la derrota electoral está ligada al fracaso organizacional del partido, donde nuevamente gobernadores y alcaldes impusieron voceros y nuevamente desalentaron y replegaron los liderazgos naturales de las comunidades, condenando a los batallones a formarse con grupos de 25 personas y que luego de la elección de voceros ya no se reunieron más. El vicepresidente pecó al no entender que cuando se habla con mentiras y con engaños el resultado es el fracaso, que es mejor decir la verdad a tiempo de rectificar, que mentir para que luego sea tarde para corregir. La mentira fue tan buena que se nombra Ministra a la chica de Miranda y se cae mas profundo en la red de los alacranes. Mientras tanto, algunos revolucionarios languidecen en un tanque de pensamiento y otros languidecen en el inexistente limbo.

Sr. Presidente, perdimos el Referendo porque la derecha endógena llamó a votar por el no, alcaldes y gobernadores jugaron al fracaso y el PSUV resultó un cascarón hecho a la carrera donde privó la cultura clientelar.

Perdimos el referendo porque Jesse chacón fue incapaz de darle un parao al terrorismo aplicado por Globovisión, y los grupos sociales actuaron tarde, esperando por el accionar del jefe de CONATEL.

Perdimos el Referendo porque la oligarquía fomentó el pánico entre la población manipulando el mercado de productos de primera necesidad y no fuimos capaces de contrarrestar su ofensiva.

Perdimos el Referendo porque engolosinados diputados envenenaron la propuesta con artículos que no estaban relacionados con la propuesta original y fueron irreversibles cuando pudieron ser magnánimos.

Perdimos el Referendo porque no se hizo el análisis adecuado de la percepción de la Reforma en todos los estratos de la población, porque Miraflores perdió su cable a tierra que era una de las labores de la UEE y porque no basta encuestar sobre la intención del voto, es necesario conocer la conciencia del voto.

Perdimos el Referendo porque era cierto que la propuesta no estaba suficientemente difundida como para hacerle contrapeso a la guerra mediática, y nuestras posiciones inflexibles no nos permitieron ver que solo el chavismo duro y militante conocia la Reforma en profundidad, sin embargo ese mismo chavismo duro no hizo el trabajo de difusión y movilización.

Sr. Presidente, "un solo palo no hace montaña". Si quienes le acompañan no están comprometidos con la Revolución y con el socialismo, si por razones de ambiciones políticas personales son capaces de jugar al fracaso sin importarles el bienestar del pueblo, ni el posible estancamiento del proceso revolucionario y sus repercuciones en Latinoamérica. Si no han entendido que cada vez que le mienten a usted para tapar irresponsabilidades de ellos, están arrojando una pala de tierra sobre nuestro proceso político. Entonces Sr. Presidente, está usted obligado a tomar medidas y refrescar su gabinete y su entorno, está obligado a sacudirse un poco los alacranes.
Adelante Presidente que su pueblo nunca le abandonará.

Marcos Perez.

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