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Ivan Marquez: La hecatombe de Uribe


Acorralado en su propia hecatombe, le llegó la hora de responder ante la justicia. No más cortinas de humo, no más boberías como esa del efecto teflón, no más periodistas lambones o mercenarios perfumando con sus campañas mediáticas las podridas emanaciones del Palacio de Nariño. Se agotaron los artificios que encubrían la portentosa ilegitimidad de las instituciones de Colombia. El Presidente Uribe debe renunciar.

Su gobierno es el más vergonzoso arquetipo de la ilegitimidad en todo el ámbito de las naciones latinoamericanas. Que renuncie para que responda ante las autoridades judiciales y la conciencia ética del país por sus actividades delictivas anteriores a la Presidencia y en el curso de ella.

Francisco Enrique Villalba Hernández, cabecilla paramilitar, preso en La Picota y testigo de excepción, acaba de acusar al Presidente Uribe de haber planificado, siendo gobernador de Antioquia, la terrible masacre de la población de El Aro, en 1997. La reunión de los “Doce Apóstoles” del paramilitarismo –los que daban el visto bueno para tales masacres-, tuvo lugar en La Caucana y en ella participaron Álvaro Uribe y su hermano Santiago, los generales del ejército: Ospina y Manosalva, el general de la policía Roso José Serrano y el capo narco paramilitar Salvatore Mancuso, entre otros. Las casas quemadas y humeantes de El Aro y los gemidos de los moribundos deben acribillarle la conciencia. ¡Que el solio presidencial se convierta en banquillo de los acusados!

El gobierno del señor Uribe está erigido sobre miles de fosas comunes y masacres, millones de desplazados y tierras despojadas…, sobre los peores crímenes de lesa humanidad. Sus dos campañas presidenciales fueron financiadas generosamente con los dólares de la cocaína del paramilitarismo. Entró por segunda vez en el Palacio de Nariño chalaneando sobre el fraude electoral organizado por el director del DAS y el jefe paramilitar Jorge 40.

Todo su entorno y la gran mayoría de sus capitanes políticos ya están tras las rejas o huyendo de la justicia acusados de paramilitarismo. La más reciente y espectacular de estas aprehensiones ha sido la del senador Mario Uribe Escobar, primo del Presidente en la sangre, en las campañas políticas y en el concierto para delinquir. Quiso escapar a la justicia solicitando asilo en la embajada de Costa Rica, olvidando el protuberante detalle que no era un perseguido político del Estado, sino el primo del jefe de Estado, el Presidente Uribe, quien ha expresado su dolor por esta detención. Ya está a buen recaudo y al paso que van las cosas alguien tendrá que presentar un Proyecto de Ley que convierta la prisión de La Picota, en sede alterna o sede principal del Congreso de esta pobre República.

Y están en la larga lista de espera de la Corte Suprema de Justicia la presidenta del Congreso Nancy Patricia Gutiérrez, otros “honorables padres de la patria”, Luis Camilo Osorio, ex Fiscal General del paramilitarismo y embajador de Uribe en México, la ex ministra Sandra Suárez, el actual ministro de Hacienda, los altos mandos militares, algunos empresarios y ganaderos… Y por ahí hay un Vicepresidente de apellido Santos entre los fundadores del denominado Bloque Capital de los paramilitares, y otro Santos Ministro de Defensa que se reunía con el jefe paramilitar Carlos Castaño a conspirar para derrocar al gobierno del Presidente Samper. Y qué decir del Procurador General de la Nación, Edgardo Maya, que recibía directamente de su hermano los requerimientos de los sanguinarios y mafiosos paramilitares de la Costa… ¿Quién no recuerda al senador Uribe Vélez, como oferente en el salón rojo del Hotel Tequendama de un inusual desagravio al carnicero de Urabá, el general paramilitar Rito Alejo del Río? Y todavía tienen el descaro de decir que se trata de casos aislados y de responsabilidades individuales.

La ilegitimidad y la ilegalidad siempre ha sido el escenario natural de las acciones políticas del señor Uribe. Su segundo mandato consecutivo nació del delito de cohecho. Compraron el voto que necesitaban para torcerle el cuello a la Constitución que prohibía taxativamente la reelección presidencial en Colombia, dejando como huella imborrable del delito, un monumento faraónico a la ilegitimidad: el Acto Legislativo reformador de la Constitución que finalmente satisfizo su ambición.

Con este panorama de zozobra no es difícil entender que la incursión militar de tropas colombianas en el Ecuador con la consiguiente tensión internacional, las infundadas acusaciones del gobierno de Bogotá a los presidentes de Venezuela y Ecuador, la terca negativa al despeje militar de Pradera y Florida para el intercambio humanitario, o la misión médica francesa impulsada con timbales mediáticos, eran densas cortinas de humo y estratagemas para tapar la criminalidad y la inmoralidad de un gobierno que merece todo el desprecio de los colombianos y el aislamiento del mundo civilizado.

Un enronquecido grito social de indignación se está levantando desde abajo. El pueblo no quiere una solución de la crisis desde las alturas o surgida del consenso de las élites podridas que sólo buscan “borrón y cuenta nueva” para que todo siga igual bajo el imperio tiránico de la impunidad. Quiere revocatoria del ilegítimo Congreso. Nuevas elecciones. Renuncia del ilegítimo presidente. No quiere más reformas políticas cosméticas ni demagógicas. Cuando Uribe contrariando al pueblo, pide desde su incertidumbre el fortalecimiento de las instituciones, lo hace porque sabe que si llegare a caer el Congreso deberá caer también el cabecilla de la ilegitimidad que es el propio Presidente. Quiere la impunidad y por eso pide por interpuestas personas la creación de un súper tribunal que se ocupe de juzgar a los congresistas, a los magistrados de las cortes y al Presidente en un enrevesado intento de eludir su responsabilidad. “Impunidad para todos o para ninguno”. Que mueran Sansón y todos los filisteos, parece ser el chantaje de su consigna. Ahora está pidiendo respeto a la presunción de inocencia, pero nunca se acordó de este derecho universal cuando encarcelaba a más de 150 mil ciudadanos acusándolos de ser auxiliadores de la guerrilla en el marco ilegal de sus redadas fascistas.

Con el Manifiesto de las FARC y con la bandera programática de la Plataforma Bolivariana por la Nueva Colombia llamamos a las organizaciones populares del país, a las fuerzas que anhelan protagonizar los cambios, a un Gran Acuerdo Nacional orientado a la construcción de un nuevo gobierno verdaderamente democrático, cuya primera urgencia sea la paz con justicia social. Un nuevo gobierno que convoque al diálogo de paz con la guerrilla. Que una vez logrado el acuerdo con la insurgencia y la opinión del soberano, refrende dicho acuerdo con una Asamblea Nacional Constituyente que dote al país de una nueva Carta Política que le permita navegar hacia la Nueva Colombia, con la bandera política y social del Libertador, bien desplegada.

Paramilitar acusa a presidente Uribe de planear una masacre de campesinos en El Aro


Bogotá 25 de abril 2008.- Continúa enredándosele el hilo al presidente Uribe. Además de los casos de su primo el senador Mario Uribe detenido por sus vínculos con los paramilitares y el de la ex representante Yidis Mediana, quien afirma que aún no le pagan por su voto para que ganara la propuesta de la reelección en el congreso colombiano, ahora aparece el testimonio de un paramilitar de nombre Francisco Enrique Villalba Hernández, condenado por la masacre en el municipio de Ituango, al norte de Antioquia, y que dejó 19 muertos en octubre del 97, cuando Uribe Vélez era gobernador del departamento.

Unas 33 masacres durante gobernación de Uribe en Antioquia

Durante el periodo de Álvaro Uribe como gobernador del departamento de Antioquia, 2005 al 2007, en la región del Urabá se perpetraron un total de 33 masacres con un saldo de 223 víctimas. Siendo comandante de la brigada XVll el general Rito Alejo del Río llamado el pacificado. Estos datos fueron suministrados por las investigaciones realizadas por organismos defensores de derechos humanos.

Según el testimonio de Villalba, publicado por los principales medios de información colombianos recientemente, el entonces gobernador Uribe supuestamente había participado en una reunión en el corregimiento La Caucana, municipio de Tarazá en el Bajo Cauca antioqueño, donde se habrían pulido los detalles de una operación para rescatar a ocho secuestrados en manos de las guerrillas, que luego terminó en la masacre. También asevera Villalba que cuando regresaron, habiendo liberado a los secuestrados, el gobernador Uribe los felicitó.

Villalba, quien era conocido con el alias de Cristian Barreto, dijo que en esa reunión además habrían participado el General Hernando Manosalva, quien fue comandante de la IV Brigada; el General Carlos Alberto Ospina, comandante de las Fuerzas Militares entre noviembre de 2003 y agosto de 2006; el general Rosso José Serrano, director de la Policía Nacional en la época de la masacre; el mayor de la policía Luis Guillermo Parra Niño, entonces director de la Policía en Montería; Santiago Uribe, hermano del presidente, y de quien Villalba dice que habría prestado veinte paramilitares para la masacre; y el presidente Uribe. Por las autodefensas, según Villalba, habrían participado Carlos Castaño y Salvatore Mancuso, ambos condenados por esta masacre.

El presidente desmiente acusaciones

El presidente Uribe salió apresuradamente a desmentir las declaraciones del paramilitar a la cadena Caracol Radio, donde hizo mención del testimonio de Villalba, asevera que nunca ha visitado la Caucana y que desde Semana Santa ha venido recogiendo datos para demostrar que no estuvo en la reunión mencionada y que se pueden mirar las bitácoras de vuelo del helicóptero en el cual se movilizaba.

Consultado sobre este caso el vicefiscal Eduardo Mendoza Diago le había informado a “Semana” hace varios días que la declaración de Villalba estaba siendo verificada antes de tomar una decisión sobre si había indicios suficientes para compulsar copias a otros entes judiciales. Sin embargo, hace más de un mes, por error, la propia la Fiscalía había compulsado copias de este testimonio a la Corte Suprema de Justicia, institución que las devolvió de inmediato argumentando que no tenía competencia para este caso.

Para varios analistas políticos esta información no hubiera transcendido tanto si el propio presidente no hubiese salido a desmentir estas afirmaciones. Porque la versión se conocía desde hace varios días, pero los medios de comunicación no estuvieron interesados en darle espacio a una versión de un paramilitar condenado a 70 años por su participación en dos masacres, y quien en su momento no contó lo que ahora dice constarle.

Tal parece que un escándalo le resta importancia a otro con relación al presidente y todas las personas que lo rodean. ¿Cuál será el próximo? ¿Una foto o un video donde el presidente en época de campaña aparece al lado de Carlos Castaño y Salvador Mancuso tomando whisky? ¿O en una cabalgata entrando a cualquier municipio del departamento de Córdoba teniendo como escoltas a Mancuso, Carlos y Vicente Castaño?

via aporrea

Colombianos en Venezuela piden renuncia de Uribe


23 Abril 2008. - La organización "Colombianos en Venezuela" exhorta al presidente Álvaro Uribe a renunciar debido a que queda demostrado que él y su grupo parlamentario llegaron al poder de la mano de los paramilitares.

El coordinador de la organización, Juan Carlos Tanus, emitió estas declaraciones al ser consultado sobre la decisión de la Fiscalía General de su país, de arrestar al primo del presidente Álvaro Uribe por presuntos vínculos con el paramilitarismo.

En este sentido, Tanus expresó que es imposible la permanencia de un presidente en el poder, "cuando los votos que los llevaron a la primera magistratura del Estado, son votos conseguidos con sangre, votos que el paramilitarismo logró poner en la regiones desarrollando el ejercicio criminal".

La reciente detención del exsenador Mario Uribe, ha conducido a nuevas investigaciones sobre el grupo parlamentario que acompaña al jefe de estado de Colombia, señaló el coordinador de "Colombianos en Venezuela", lo cual no ha generado una reacción "digna" del mandatario neogranadino frente a la población.

"Por honestidad el presidente Álvaro Uribe debe plantearse o plantearle al pueblo colombiano si renuncia o no y que sea éste quien decida si sale del poder", recalcó.

Tanus indicó que existe una crisis generalizada en la sociedad colombiana y la cual se ha venido agudizando con los sucesos ocurridos en territorio Ecuatoriano y con la firma del acuerdo Tratado de Libre Comercio (TLC), situaciones que han recibido un tratamiento especial por parte de la prensa colombiana e internacional, para obviar la vinculación entre los sectores uribistas con el paramilitarismo.

Por: Prensa Web RNV
Fecha de publicación: 23/04/08

Colombia, país sin ley


Reportaje
En pie de guerra
Urabá es un polvorín a punto de explotar: asesinatos diarios, paras rearmándose, militares capturados. ¿Quién está detrás de todo esto? SEMANA estuvo allí.
Fecha: 19/abril/2008


Varios años atrás, a Luis Alfredo Villegas Domicó no le temblaba el pulso. Al contrario, era un fiero combatiente que se había ganado el respeto de Carlos Castaño que lo convirtió en su escolta personal. Eran otras épocas en las que este hombre descendiente de indígenas embera-katíos del alto Sinú, moreno y flaco no vacilaba en desenfundar su arma. Pero las cosas cambiaron. Ahora se le notaba asustado, sudaba frío y la voz se le quebraba:

-"Nos van a matar, nos van a matar a todos. A este paso no va a quedar siquiera uno vivo pa' echar el cuento", le dijo el pasado jueves 10 de abril en Montería a Frank Pearl González, alto consejero del Presidente para la Reinserción. Él estuvo con otros 100 desmovilizados de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) en el encuentro con el representante del gobierno en el que clamaron por protección para sus vidas. Su temor era comprensible, pues a la fecha ya habían sido asesinados en el departamento de Córdoba 38 integrantes de ese grupo armado. Villegas Domicó se convirtió en el muerto número 39. Lo mataron el miércoles de la semana pasada en el caserío de Palmira, en Tierralta. Los asesinos -cuentan en este municipio cordobés- habrían dicho que "ese indio no merece gastarle una bala". Lo mataron a garrote. Después de golpearlo hasta el cansancio, lo tiraron en una carretera. Se trata de una vía estrecha por la que se llega a Valencia (Córdoba) y más adelante a San Pedro de Urabá (Antioquia). Al igual que decenas de caminos, desemboca en una de las muchas playas del Golfo de Urabá, algunas vírgenes y escondidas entre el follaje selvático, como la cadena de ciénagas sólo transitadas por contrabandistas.

"Aquí están las rutas más seguras para los narcos", dice un investigador de la Policía al mostrar en el horizonte este paisaje de colinas, ríos y vegetación espesa. "Esto podría ser el paraíso aunque sea el propio infierno", explica el oficial. "Por eso -concluye- quien domine la región, tiene un imperio bajo sus pies". Eso lo sabe con precisión Daniel Rendón Herrera, 'Don Mario', un nombre que seguramente no le dice nada a la mayoría de los colombianos, pero que se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza por su creciente peligrosidad para las autoridades. El lunes de la semana pasada, por ejemplo, el presidente Álvaro Uribe viajó hasta Montería en donde mostró su molestia en un Consejo de Seguridad porque no lo habían capturado: "Se han adelantado unas operaciones y vamos a seguir en ellas, pero no son suficientes porque todavía no se ha podido dar con este cabecilla", dijo con tono de frustración el mandatario.


Salomón Feris Chadid, alias ‘08’, y Mario Prada Cobos , ex candidato a la Gobernación de Córdoba, entre el grupo de capturados por la Dijín el miércoles de la semana pasada, señalados de ser miembros de bandas que se enfrentan a ‘Don Mario’. Ese día también fue detenido un coronel y un mayor, con otros militares sindicados de trabajar para los paras que se están rearmando

Las autoridades vigilan en Córdoba y Urabá, donde hace unos días le decomisaron a ‘Don Mario’ 148 fusiles y un cargamento de droga de 13 toneladas
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El Jefe del Estado se mostró enfadado. Con cifras en mano confirmó que la escalada de crímenes que viene ocurriendo en Córdoba es un inmenso lunar en comparación con los resultados positivos obtenidos en el resto del país. Uribe detalló que mientras en Colombia el homicidio está cayendo en más de 7 por ciento anual, en Córdoba y en el Urabá antioqueño va en aumento. Citó que en Córdoba la criminalidad ascendió en 37 por ciento. Como en la reunión hubo consenso entre los comandantes de los organismos de inteligencia de responsabilizar de la autoría de este baño de sangre a 'Don Mario', el presidente Uribe ordenó crear de inmediato un Bloque de Búsqueda para capturarlo.

Pero ¿cuál es la importancia de este hombre para que el mismísimo Presidente le dedique una reunión extraordinaria? ¿Qué interés tiene en esta zona 'Don Mario' para que empiece a recibir un despliegue similar al de los grandes capos en la historia reciente?

Aunque sólo ahora su nombre aparezca en los titulares, lo cierto es que desde su juventud 'Don Mario' ha estado moviéndose en la ilegalidad. Era casi un adolescente cuando llegó hasta San Pedro de Urabá de la mano de la familia Castaño, que había decidido establecer aquí su santuario, precisamente por las condiciones geográficas que les permitían mantenerse ocultos y salir discretamente a ejecutar sus acciones. Fue Fidel quien lo invitó a formar parte de un pequeño ejército privado que con el tiempo se convirtió en la fuerza más desestabilizadora de la historia reciente del país: las AUC. De eso hace 20 años. Tímido, de frases cortas e ideas poco brillantes, 'Don Mario' optó por mantenerse a la sombra de su hermano Freddy, conocido con el alias de el 'Alemán' y quien sí era uno de los comandantes más visibles e influyentes de ese grupo irregular.

A pesar de la poca notoriedad que tenía en las AUC, día a día 'Don Mario' fue acumulando experiencia. Fidel y Carlos lo invitaron para que se fuera a los Llanos Orientales a 'trabajar' con Miguel Arroyave en la expansión paramilitar en los departamentos de Meta, Casanare y Arauca. Cuando se produjo la desmovilización, los jefes paras se concentraron en Santa Fe Ralito, Córdoba, en donde algunos de ellos se mostraron con un gusto especial por las cámaras y las entrevistas: Salvatore Mancuso, 'H. H'., 'Don Berna', 'Ernesto Báez', 'Jorge 40', pasaron a estar en boca de los colombianos mientras 'Don Mario' optaba por una discreción absoluta. Por eso, cuando mataron a Arroyave de él ni siquiera se conoció una reacción, a pesar de la estela de crímenes que habían sembrado juntos.

A pesar de semejante tropiezo, el proceso siguió y casi todos los paras fueron a dar a la cárcel en cumplimiento de la Ley de Justicia y Paz. 'Don Mario' empezó a desplazarse por toda la región con apenas un puñado de seguidores. Iba desde de las llanuras de Tierralta y Valencia, en Córdoba, hasta la costa que corre desde Arboletes hasta Turbo, en Antioquia. Le gustaba vigilar personalmente la buena marcha de los negocios que pasaban por sacar droga e ingresar armas y millones de dólares.

Con el paso de los meses, la situación jurídica de los jefes paras entró en el laberinto kafkiano que todos conocen, mientras la riqueza de 'Don Mario' se multiplicaba por millones. De un día para otro la debilitada fuerza del otrora poderoso bloque Elmer Cárdenas, que comandó el 'Alemán', volvió a crecer. "Lo que hizo Mario fue hablar con muchos de ellos y los convenció de continuar en las armas bajo el mando de él", le aseguró a SEMANA un desmovilizado del Élmer Cárdenas en Apartadó. "Sin el 'Alemán' muchos grupos de narcos y paras intentaron quedarse con el control de Urabá, que es la joya de la corona para el envío de droga hacia Estados Unidos. Semanalmente pueden estar saliendo 10 a 20 lanchas, cada una con dos toneladas de coca. Sin contar el valor de la droga misma, por cada kilo que sale se debe pagar 400 dólares. El cobro del permiso de salida puede representar al nuevo capo 20 millones de dólares al mes".

Así nació un nuevo barón de la droga. La siguiente etapa en su carrera delictiva era consolidar el poder. Para esto, 'Don Mario' basa su estrategia en dos herramientas: plata y bala. El control de las salidas de droga le da un astronómico poder económico, cuenta con una chequera sin límites que ofrece por las buenas para reclutar a los desmovilizados. SEMANA recorrió una decena de poblaciones (San Pedro de Urabá, Apartadó, Chigorodó, Turbo y Carepa, entre otras) y en todas su fórmula es la misma. "Nos ofrece billete para que nos unamos a él", le confirmó a esta revista un desmovilizado en Turbo. "Si no aceptamos, somos amenazados o asesinados", narró otro en Montería.

Todo es un escenario propicio pra ejercer la violencia. En cada uno de los lugares en donde se informa que ha dejado sus huellas SEMANA comprobó que él es el único que parece tener el control en los vestigios de un imperio en donde ahora reina el caos. Por ejemplo, en las inconclusas carreteras que unen Tierralta, Valencia, San Pedro de Urabá y Necoclí -la misma ruta en la que los asesinos de Villegas Domicó tiraron su cuerpo- es una sorprendente combinación de desarrollo ganadero y paisajes de la Edad Media. Majestuosas e inmensas haciendas dotadas de adelantos tecnológicos, rodeadas de centenares de casuchas en donde se hacinan niños hambrientos y jóvenes desempleados.

¿Por qué? Porque los narcos y los paras inclinaron sus gustos por la ganadería extensiva que produce pocos empleos. Tras su desmovilización, muchos de los propietarios de estas haciendas fueron a dar a la cárcel y otros han ido cayendo en la nueva guerra por el poder de la zona. Por eso, insólitamente, el visitante ve en los caminos el ganado extraviado sin saber a quién pertenece. Nadie se atreve a tocarlo para evitar problemas.

"Aquí vivimos entre el siglo XXI y la Colonia", dice el alcalde de San Pedro de Urabá, Hugo Caballero, al explicar el estado de las vías de acceso a su localidad. Treinta kilómetros se hacen en tres horas porque, entre otros obstáculos, los carros únicamente pueden atravesar el río Sinú por un planchón porque no hay siquiera un puente. Así ha sido siempre. Desde los tiempos remotos en que las autodefensas surgieron con la excusa de que aquí no llegaba el Estado, hasta ahora cuando, después de 20 años de desangre, surge un nuevo capo y jefe paramilitar en la región.

Ante la ausencia de empresas y oportunidades laborales, los actores armados pescan a sus combatientes con una facilidad pasmosa. El problema se agrava con la fuerza de desmovilizados que está sin futuro. "Yo estuve 10 años en las AUC. Aunque sé hacer la guerra, ahora quiero una oportunidad en algo legal, pero nadie me la da", dice Conrado Jiménez, un desmovilizado en Montería. Los estudios más optimistas revelan que la tasa de desempleo llega al 90 por ciento entre los desmovilizados. El 10 restante está en labores informales como mototaxistas o vendedores de minutos de celular. En cambio 'Don Mario' está pagando un millón de pesos mensuales.

Una cifra tentadora para unas personas que sienten que la sociedad no los ha acogido. "Es cierto que nos equivocamos, pero cambiamos y queremos vivir en paz", explica César Negrete, un ex miembro del Bloque Catatumbo que perdió una pierna cuando pisó una mina en el Catatumbo. Él afirma que prefiere no volver a las armas, pero que la presión de 'Don Mario' es inmensa. Por ejemplo, Villegas Domicó, el hombre descendiente de indígenas embera-katíos del alto Sinú, el moreno y flaco, estuvo conversando con los desmovilizados para que no fueran a volver a tomar las armas. En esas estaba cuando lo mataron.

Lo asesinaron un día antes de que la Dijín realizara varias capturas de altos oficiales del Ejército -como lo vio el país por televisión- que de una u otra manera estaban trabajando para 'Don Mario' o sus enemigos -Los Paisas y Los Traquetos- en una serie de bandas que el país hasta ahora empieza a oír nombrar, pero que no dejan tranquilo al presidente Álvaro Uribe.

El Jefe del Estado conoce la historia de este país, y sabe que si este hombre no es capturado a tiempo, Colombia podría tener ante sí al sucesor de Pablo Escobar y Carlos Castaño.Un hombre que lleva ya dos décadas en la guerra discretamente, pero que ahora sale a la luz con una historia de drogas, armas, militares involucrados y capos, como en el pasado. Eso sí, ahora hay de por medio cientos de hombres desmovilizados, obreros de la guerra. Uno de ellos le advirtió a SEMANA en Valencia: "Tenga la seguridad de que si nos siguen matando, vamos a crear un grupo de autodefensa y aquí habrá más plomo".

Via Semana.com

Colombia: Como influyó el narcotráfico y el paramilitarismo en el triunfo de Alvaro Uribe Vélez

Entrevista realizada por la Revista Semana.com


Desde hace mas de 20 años Fabio Ochoa Vasco ha sido buscado por la justicia. A finales del año pasado fue incluido en la lista de los extraditables más buscados y por él se ofrece una recompensa de cinco millones de dólares



El gobierno de Estados Unidos considera a Fabio Enrique Ochoa Vasco uno de los más grandes capos del narcotráfico. Su rostro y sus datos biográficos fueron incluidos a finales del año pasado en el cartel de los extraditables más buscados del mundo. Por su captura ofrecen cinco millones de dólares de recompensa. Aunque su nombre resulta desconocido para la mayoría de los colombianos, puede ser uno de los hombres que más conocen el mundo del narcotráfico en las últimas tres décadas.

Ochoa nació en 1960 en el barrio Manrique, en las comunas de Medellín. Dos años más tarde, su padre, un ex mecánico de la Fuerza Aérea, decidió irse con su esposa y sus 17 hijos a probar suerte a Miami. Todos se hicieron ciudadanos estadounidenses, menos él.

En 1983, Ochoa purgó una condena de dos años en Estados Unidos por ingresar 10 kilos de marihuana. Cinco años más tarde, regresó a Colombia y trabajó al lado de Fernando Galeano, uno de los más importantes miembros del cartel de Medellín, y se hizo muy amigo de su jefe de seguridad, Diego Fernando Murillo, alias 'Don Berna'.

Conoció a su tocayo Fabio Ochoa Vásquez (del clan de los Ochoa) y, como ambos estaban en el mismo mundo y dedicados a los mismos 'negocios', decidió cambiar su nombre por el de Carlos Mario Vega, aunque sus amigos lo llamaban 'Kiko'. Estuvo con Pablo Escobar, a quien visitó con frecuencia en La Catedral, pero en 1992 terminó como miembro de los 'Pepes'.

Tras la muerte de Escobar, se convirtió en el hombre de confianza del nuevo patrón de la capital antioqueña: 'Don Berna'. Vio surgir el cartel del Norte del Valle y en 1994 se fue a vivir a México. Por esa época ya tenía cuatro solicitudes de extradición. Este no fue un impedimento para que viajara frecuentemente a Colombia utilizando tres pasaportes diferentes.

A comienzos de 2000 se le presentó a Salvatore Mancuso en una de sus fincas en Córdoba. El jefe paramilitar le pidió a Ochoa utilizar sus "contactos" en México para traer a Colombia un armamento para las AUC.

Durante los siguientes cinco años vivió en las entrañas de los paramilitares. Denuncia que Mancuso y otros miembros de las AUC traficaron toneladas de cocaína cuando ya estaban en pleno proceso de paz. Cuando sintió cerca los pasos de la justicia estadounidense, fue protegido por los paras, que no tuvieron inconveniente en esconderlo, como a muchos otros extraditables, en pleno corazón de Santa Fe Ralito.

También dice que fue testigo de cómo los paramilitares recogieron plata para sumarle votos a la candidatura presidencial de Álvaro Uribe.

Ochoa, que piensa contarle todo a la justicia, reveló increíbles secretos de las relaciones entre políticos, paramilitares y narcotraficantes.

Iván Roberto Duque, Salvatore Mancuso y Ramón Izasa, son recibidos como invitados de honor en el Congreso de la República de Colombia. Esto era de esperar, puesto que las AUC controlaban más del 35% de los congresistas. Salvatore Mancuso comenzó con una frase contundente y que tal vez podría resumir lo dicho durante la mañana: “Yo soy la prueba fehaciente del paramilitarismo de Estado en Colombia”.


REPORTERO: ¿Usted por qué decide hablar?
FABIO OCHOA VASCO: Porque Salvatore Mancuso está mintiéndole a la Fiscalía y no está contando toda la verdad.

REPORTERO: ¿Y usted qué tiene que ver con Mancuso?
F.O.V.: Yo conocí a Mancuso a principios de 2000 a través de mi cuñado. Él le habla de mí, le cuenta que yo vivo en México y me invita a una finca en Tierralta (Córdoba), la famosa 'Mueblería'. Él ya tenía su discurso de que las AUC no iban a dejar que el proceso de paz de las Farc con Pastrana saliera adelante y que ellos necesitaban generar dinero para crecer su ejército. Él empezó a necesitar de unos contactos en México y me pidió ayuda.

REPORTERO: ¿Ahí fue cuando usted comenzó a trabajar con él?
F.O.V.: A partir de ese momento comencé a conocerle sus negocios de narcotráfico, de armas, sus secretos y su relación con los políticos. Mancuso ya era narco y para. Ya tenía rutas a diferentes partes del mundo. Ya era un hombre rico. Ya tenía fincas, ganado y poder. El primer favor que me pidió era que él tenía un contacto en México y que necesitaba hablar con esa persona para importar un armamento. Yo le hice el favor. Busqué al señor mexicano que me dijo, lo encontré y se lo llevé hasta Montería. Ellos hicieron su negocio.

REPORTERO: ¿En qué consistía ese negocio?
F.O.V.: Se trató de una importación, a través de Honduras, de un armamento. Eran fusiles AK y R-15, rockets y munición. Ese armamento lo debe tener todavía Mancuso porque eso tardó un año y medio en llegar. Eso fue por lancha. Llegó como tres meses antes de que él se desmovilizara. Hasta donde yo sé, quedó guardado y no lo entregó cuando se desmovilizó. Eso entró por Puerto Escondido (Córdoba) y lo recibió Andrés Angarita, que era un comandante de confianza de él.

Mancuso dice que los generales Rito Alejo del Río, Martín Carreño e Iván Ramírez ayudaron a expandir el paramilitarismo. Por primera vez, uno de los hombres sindicados de crímenes de lesa humanidad da nombres de oficiales vivos que, según él, contribuyeron en su causa. El desmovilizado líder de las AUC aseguró ante la Fiscalía que los tres altos oficiales del Ejército –ya retirados- fueron vitales para el crecimiento delictivo de su organización en todo el país.


REPORTERO: ¿Cómo continuó su relación con Mancuso después de ese favor?
F.O.V.: Mancuso me pidió que le prestara unos muchachos del barrio Manrique en Medellín, que trabajaban conmigo en un proyecto de resocialización. Él los quería para que trabajaran con Andrés Angarita en Puerto Escondido montando un proyecto social parecido al que yo tenía en las comunas. Yo mando a los muchachos y ellos se dan cuenta de que lo que Mancuso hacía en realidad, era sacar droga por ese sitio.

REPORTERO: ¿Cómo se dan cuenta?
F.O.V.: Puerto Escondido era una zona de el 'Alemán'. Allá había una finca que tenía siete kilómetros de playa que había sido del narcotraficante hondureño Ramón Matta Ballesteros. Mancuso terminó quedándose con ella después de matar al administrador y la convirtió en una de sus principales salidas de droga.

REPORTERO: ¿De dónde sacaba la droga Mancuso?
F.O.V.: Mancuso controlaba dos zonas principalmente: el Catatumbo y Tierralta (Córdoba). Mínimo le daban 10.000 kilos mensuales. En el Catatumbo había varios bandos, pero Mancuso era el patrón.

REPORTERO: ¿Usted participó en esos negocios de droga, o cómo se explica que conozca ese tipo de información?
F.O.V.: Lo que pasa es que a través de mis amistades yo le ayudo a Mancuso con unas personas clave para sus negocios de droga. Yo fui una especie de enlace entre diferentes personas con él. Yo no puedo decir que soy una persona inocente sobre esos asuntos. Lo que pasa es que Mancuso ha dicho que yo era el patrón, y en realidad, el patrón era él.

REPORTERO: ¿Tiene pruebas para demostrarlo?
F.O.V.: Tengo, y muchas. Por ejemplo, Mancuso tenía un muchacho sanandresano llamado Javier Hooker. Él era el lanchero principal de Mancuso para sacar la droga por Puerto Escondido. Hooker se le empieza a salir de las manos y comienza a trabajar con otra gente. Lo que no ha contado Mancuso es que él lo mandó matar en 2004 por temor a que lo delatara, y el cuerpo está enterrado en una de sus fincas. Quien recibió la orden de asesinarlo está dispuesto a hablarle a la justicia. La otra prueba es de un muchacho que está en la cárcel de Cómbita. Él se llama René de Martini y fue arrestado en febrero de 2005, cuando fue incautada una lancha cerca de San Andrés con dos toneladas de cocaína. Él era el que le manejaba el supuesto proyecto social que tenía como fachada Mancuso en Puerto Escondido, pero en realidad era el que le supervisaba la salida de la droga hacia México.

REPORTERO: ¿Y cómo era el negocio de narcotráfico de Mancuso?
F.O.V.: Yo estuve con él desde 2000 a 2005. En ese tiempo vi cómo, en menos de año y medio, entre 2003 y 2005, Mancuso recibió 90 millones de dólares de la droga. La manera de demostrarlo es con testigos y documentos contables que tengo en mi poder. Lo mismo que sus aliados tarde o temprano estallarán y contarán también lo que saben.

REPORTERO: ¿Como quiénes?
F.O.V.: Como 'Jorge 40' y 'Diego Vecino'. 'Vecino' manejaba las rutas desde Cartagena hasta Lorica y las islas de San Bernardo del Viento, diagonal a Moñitos.

REPORTERO: ¿Y 'Jorge 40'?
F.O.V.: Los aviones pequeños que salían con droga despegaban de las pistas de 'Jorge 40' en Cesar que se las manejaba el comandante '39', a quien después mataron. Entre '40', 'Vecino' y Mancuso había total complicidad para el negocio de la droga. El problema es que él está confiado en que los otros no van a delatarlo. Sin embargo, entre ellos hubo muchos problemas por la droga. Cuando 'Jorge 40' aún no se había desmovilizado, le robó a Mancuso 2.300 kilos de coca en 2005 porque necesitaba plata. Eso creó un problema muy grande entre ellos, tanto que hasta Luis Carlos Restrepo tuvo que intervenir para calmarlos.

REPORTERO: ¿Cómo entraba Mancuso el dinero a Colombia?
F.O.V.: Lo entraban por diferentes rutas. Nunca en avión privado, sino por aeropuertos comerciales en donde se tiene que comprar mucha gente. 'Bon Ice', su hombre de confianza, era el que le recogía la plata en Bogotá y se la llevaba a Montería.

REPORTERO: ¿Dónde guarda todo el dinero?
F.O.V.: Él lo oculta a través de varios testaferros. Uno es 'Maroso', un ganadero importante de Córdoba. Otro es el 'Turco', que tiene una tienda de electrodomésticos en Montería. Tiene un grupo de abogados que armaron empresas y compraron unas fincas. Yo me asocié con Mancuso en algunas de estas propiedades y no pude pagarlas. Me cobró una multa y me costó la casa de mis hijos y unas propiedades de mi familia en Medellín. Ninguna de esas propiedades figura en las listas que tiene la Fiscalía y por eso él no las nombra. También tiene mucha plata encaletada. Y está mintiendo cuando le dice a la justicia que toda su fortuna está conformada por 4.000 hectáreas y 25 millones de dólares. No más en tierra tiene más de 100.000 hectáreas. Sólo en las fincas 'La Mueblería' , '00' y '05', que yo conozco bien, tiene 18.000 hectáreas y 120.000 cabezas de ganado.

REPORTERO: ¿Usted está contando todo esto para vengarse de Mancuso?
F.O.V.: No. Lo que pasa es que él viene hablando de unas cifras muy equivocadas y no ha dicho la verdad sobre sus negocios de narcotráfico. Por ejemplo, no ha hablado de sus negocios con dos hermanos venezolanos quienes eran sus socios. Eran los que le manejaban gran parte de la droga que Mancuso sacaba del Catatumbo hacia Venezuela. La última vez que yo lo oí hablar sobre de esos negocios fue cuando mandó a 'Bon Ice' a ese país a recoger unas platas porque por esos días necesitaba urgentemente 25 millones de dólares para un negocio. Tampoco ha contado que en 2003, cuando comenzó el proceso de paz, tenía escondidas 72 toneladas de coca en Ralito listas para exportar. Ni ha mencionado que en 2005 sacó 23.000 kilos y los repartió. A 'Jorge 40' le dio 8.000 kilos para sacarlos por Cesar y Santa Marta, y 15.000 se los dio a sus socios venezolanos. Eso lo sé y lo vi porque por esa época Mancuso me tenía escondido en Ralito.

REPORTERO: ¿Como así que Mancuso lo tenía a usted escondido, si la zona de diálogos era sólo para los paramilitares que estaban en el proceso de paz?
F.O.V.: Él me escondió nueve meses porque me había salido un nuevo indictment (acusación de la justicia estadounidense) en noviembre de 2004. A él no le convenía que me capturaran y contara todo lo que sé de sus negocios de narcotráfico. Allí estuve con Ricardo 'Cayo' Castro, que está también es requerido por la justicia norteamericana. Ellos prometieron en los puntos de negociación meter a sus financieros y Mancuso me dice: "Quédese aquí". Y me dejó la finca '05' para que viviéramos ahí.

REPORTERO: ¿Quiénes más estaban escondidos allá en Santa Fe Ralito?
F.O.V.: También estaban escondidos otros extraditables. Conmigo éramos como 10. Es más, Juan Carlos, el 'Tuso' Sierra y yo nos reunimos una vez y pensábamos proponerle al gobierno una entrega de los que estábamos pedidos en extradición por Estados Unidos. A 'Cayo' y a mí nos protegía Mancuso, al 'Tuso" lo acogió 'Don Berna'. Había otros protegidos en Urabá por el 'Profe', Vicente Castaño. A mí no me pidieron a cambio nada. Pero a otros les cobraban por protegerlos. El precio dependía del marrano. Mancuso nos dijo que ellos podían convencer al gobierno de meternos dentro del paquete de la ley como paras, que ya todo estaba arreglado. Ellos pagarían seis años y los narcos avalados por las AUC pagarían máximo 12 años.

REPORTERO: ¿Y por qué estaban tan seguros de ese arreglo con el gobierno?
F.O.V.: Porque cuando yo comencé a asistir a reuniones de las AUC, a finales de 2001, ya se hablaba de eso. Es más, recuerdo que yo estaba con Mancuso en la finca '05' y llegaron dos señores de Medellín. Yo escuché la conversación en donde básicamente ellos les proponían un proceso de paz muy favorable para las autodefensas, tanto que las AUC estaban felices y empezaron a reunir a todo el mundo porque los votos tenían que ser para Uribe y explicaban lo que él estaba dispuesto a hacer por ellos. Comenzaron a convocar a los líderes comunales, los mandamás y a trasladar gente para convencerla.

REPORTERO: ¿Quiénes eran esos dos señores?
F.O.V.: Yo no soy político, pero soy paisa. Y ellos eran paisas. Hablaron del proyecto de paz. Dijeron que había cabida para el que tuviera problemas en Estados Unidos. Y en otras reuniones, estuvieron empresarios, ganaderos y narcos a los que ellos pensaron que podían entrar y les dijeron que se prepararan para un proceso de paz. Algunos dijeron que darían plata para la campaña porque una de las promesas era que iba a ser un proceso en donde, si usted estaba acusado de autodefensa o tenía sospechas, se salvaba.

REPORTERO: ¿Y al final, quiénes dieron plata para la campaña?
F.O.V.: Yo le digo lo que yo vi. Antes de esconderme en Ralito yo visitaba a Mancuso con frecuencia en su finca, la '05'. En una de esas visitas, en marzo de 2002, cuando Uribe comenzó a repuntar en las encuestas, estaba conversando con Mancuso cuando llegó una camioneta Hilux y se bajaron dos hombres de unos 45 y 38 años, paisas, pero venían de Bogotá. Los vi cinco minutos cuando Mancuso les dio la orden a dos de sus hombres de seguridad de que subieran al carro tres maletas llenas de billetes de cien dólares. Es más, de esa plata yo aporté 150.000 dólares. Ellos se fueron rápido antes de que cerraran el aeropuerto. Iban para Bogotá.

REPORTERO: ¿Usted está consciente de lo que se está refiriendo?
F.O.V: Sólo les habló de lo que vi y de lo que me dijo Mancuso. Y no sé qué hicieron con esa plata, ni siquiera sé si le llegó a la campaña, si la dieron a los políticos regionales o si Mancuso se quedó con ella.

REPORTERO: ¿ Y usted por qué dio 150.000 dólares?
F.O.V.: Yo di poco porque yo no era ni capo ni estaba en el proyecto, era simplemente una solidaridad hacia el comandante que era mi amigo. Pero me comprometí a movilizar en Antioquia a unas 5.000 personas y la orden era que tenían que votar por Uribe.

REPORTERO: ¿Y lo hizo?
F.O.V.: Claro. Hice reuniones, contraté buses y les di comida el día de las elecciones. Yo creo que en esa movilización en un día me gasté 300 millones de pesos. Yo no sé cuánta gente votó al final por él, pero el triunfo fue total.

REPORTERO: ¿Qué ganaba usted con eso, si no era paramilitar?
F.O.V.: Yo llevaba hasta ese momento 14 años en la clandestinidad. A mí me daba igual. Yo colaboraba porque pensé que Colombia necesitaba soluciones al tema del conflicto y al tema del narcotráfico.

REPORTERO: Pero usted ya tenía antecedentes de haber trabajado con narcos de Medellín, como Fernando Galeano, asesinado por Pablo Escobar, y tenía desde los años 80 cuatro acusaciones por droga en Estados Unidos.
F.O.V.: Es verdad. Y estuve desde el 83 hasta el 85 en las cárceles de Oklahoma y Reno. En el 87 volví a Colombia y un año después conocí al 'Negro Galeano' y a 'Don Berna' porque era su jefe de seguridad. En el 88 me salió un indictment en el que me relacionaron con un negocio de mi hermano Mauricio. Yo no quise solucionar ese problema con Estados Unidos, pero mi hermano estuvo preso 10 años, salió con sida y murió a las cuatro semanas. Luego viví en Cali y después me fui para México, pero viajaba a Colombia frecuentemente. A finales de los 90 regreso a Medellín y me dedico a un proyecto de resocialización del barrio Manrique en las comunas.

REPORTERO: Pero, volviendo al tema de los aportes a la campaña, usted no habla sino de Mancuso. ¿Es que él fue el único que dio plata?
F.O.V.: Mi amistad era con Mancuso y por eso le hablo de lo que fui testigo. Él es de esos hombres que hacen alarde de todo. Incluso, unos cuatro días antes de las elecciones, le dio a su segundo comandante, Andrés Angarita, dos millones de dólares para que repartiera en Montería.

Uribe y Hernán Giraldo Serna narcotraficante y Jefe paramilitar de la Sierra Nevada, toman juntos una taza de chocolate.

REPORTERO: Pero en Montería perdió Álvaro Uribe.
F.O.V.: Mancuso cuando supo los resultados se emberracó, puteó y dijo que de ahora en adelante la gente de Montería iba a comer mierda. Pero Angarita no puede ser testigo porque él lo mandó matar. Pero después de que ganó Uribe las elecciones, Mancuso nos decía que ahora sí eran los cuatro años de nosotros y vamos a manejar esto como queramos.

REPORTERO: ¿Y por qué creer que usted está diciendo la verdad?
F.O.V.: Yo estuve con Mancuso cinco años. Lo conozco muy bien. Le aseguro que tarde o temprano él contará la verdad. Cuando vea que se le cierran las puertas para lograr una condena de justicia y paz, más la presión de los norteamericanos, que saben que él es el más grande capo que hay en Colombia, tratará de defenderse y contará sus alianzas con el presidente Uribe. Mancuso es un hombre traicionero.

REPORTERO: ¿Quién más, que pueda llegar a hablar, sabe sobre estas alianzas?
F.O.V.: Todos los comandantes que se sentaron la primera semana en la mesa de negociaciones saben la verdad. Saben que para estar donde están, metieron más de 10 millones de dólares. Tarde o temprano alguno se va a reventar porque se sienten traicionados por el gobierno.

REPORTERO: Como que traicionados. ¿Acaso no les ha ido bien?
F.O.V.: Mire, desde los 12 puntos iniciales del proceso era un ambiente de angustia porque el gobierno los había traicionado y cada vez que intentaban ponerle presión al gobierno, les respondían: ¡Hagan lo que quieran! Llegaba el comisionado Luis Carlos Restrepo y volvían a arrancar porque no todos son guerreros. Son personas que se lucraron con el negocio de la droga, se cansaron del monte y la riqueza que tienen no la quieren compartir con nadie. Es una oportunidad que no pueden perder.

REPORTERO: Usted mismo reconoce que el Comisionado de Paz era fuerte en su posición.
F.O.V.: Uribe fue muy inteligente al poner a Restrepo a negociar. Después de que matan a Castaño les cambian toda la torta y el Comisionado los pone a pelear entre ellos. Coge a uno por uno: "Usted se entrega y yo le ayudo con los norteamericanos", les decía. Fue muy astuto. Logró dividirlos. Yo fui a dos reuniones y el man les decía: "Ladrones, bandidos. Yo no hablo con ustedes como grupo... yo hablo con usted, Mancuso. Yo habló con usted, comandante. Y con usted". Y logró desunirlos con amenazas. El sí les habló duro. En cambio uno veía al ministro Sabas Pretelt hablar mal de ellos en los medios y después uno oía a Mancuso decir que él era amigo, que iba a trabajar para ayudarlos y que todo era un 'paro' que tenía que hacer públicamente.

REPORTERO: ¿Usted asistía a todas las reuniones de las AUC?
F.O.V.: No. Yo fui a algunas. Y estuve en las que Mancuso hacía en '05', donde yo vivía.

REPORTERO: ¿En esos meses que estuvo en la finca de Mancuso supo algo de por qué razón mataron a Carlos Castaño?
F.O.V.: Mancuso pedaleó la muerte de Carlos Castaño. Ese día yo estaba en su finca y me levantó en la mañana para contarme que habían matado a Carlos. Él ya venía diciéndome que Carlos era una piedra en el zapato. Venía con el cuento de que estaba trabajando con la DEA y decía que iba a ser el tropiezo del proceso. Antes de la muerte de Carlos uno sentía la tensión que se vivía en la zona.

REPORTERO: ¿Por qué?
F.O.V.: Carlos Castaño empezó a agredirlos a ellos y a los amigos. Después de que Uribe es electo, Mancuso le ordena a la gente que Carlos no debía enterarse de nada de sus movimientos de mercancía, plata, ni de nada. Mancuso empieza a planear la muerte y pedalea para que el 'Profe', Vicente Castaño, dé el OK. A 'Berna' no lo tuvo que voltear porque en una reunión discutió con él porque no quería volver a ver a los narcos en la zona. Para Carlos, todo el que visitaba a 'Berna' era un narco y discutieron por la presencia de el 'Mellizo' y el 'Tuso'. En ese alegato Carlos le tiró una granada a una laguna en donde 'Berna' tenía peces y se los mató todos. A partir de ahí todo cambió. 'Berna', quien antes andaba con seis escoltas, empezó a andar con 22. Lo mismo Mancuso. Fuera de eso, venía el rumor de que Carlos estaba colaborando con la DEA. Mancuso aprovechó eso para convencer a todos los jefes paramilitares de matar a Carlos. Paradójicamente, Mancuso estaba haciendo lo mismo por lo que ordenó matar a Carlos: Negociando con la DEA.

REPORTERO: ¿Por qué Mancuso pasó de ser su amigo a ser su enemigo?
F.O.V: Porque me delató ante la Dea y les dijo que yo era el nuevo Pablo Escobar de Colombia. Gracias a su delación, mi vida vale hoy cinco millones de dólares que es lo que ofrecen los gobiernos de Estados Unidos y Colombia por mí. Es parte de su estrategia, ya que en caso de ser extraditado, tiene la coartada para echarme a mí la culpa de todos sus negocios de narcotráfico. Pero aparte de eso, la verdad es que cuando Mancuso dijo que él sólo "tuvo que cuidar cultivos de coca cobrar impuestos y vender la coca para financiar la guerra" es falso. Mancuso es un capo y yo tengo las pruebas para demostrarlo en mi defensa ante la Fiscalía colombiana o si llego a ser extraditado a Estados Unidos.

REPORTERO: ¿Cuándo fue la última vez que habló con Mancuso?
F.O.V.: El día antes de que capturaron a 'Berna' en Ralito, en 2005. Ese día me llamó por el radio para decirme que el comisionado Luis Carlos Restrepo lo había llamado para decirle que iban por Bernardo. Al otro día me fui de Ralito y salí del país. Jamás volví a hablar con él.

REPORTERO: ¿Usted estaría dispuesto a contarle todo esto a la justicia?
F.O.V.: Cuando a mí me lleven a juicio, yo voy a contar la verdad porque me siento traicionado por Mancuso. Se ha dedicado a engañar a un poco de gente. Habla más fácilmente de los muertos que de los vivos. Yo lo que quiero es desmantelar las mentiras de un capo tan grande como Mancuso, que vale 500 millones de dólares...

Documental sobre paramilitarismo

Parte 1


Parte 2


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